A la derecha del río y a la izquierda de la historia +(Fotos y Video)

Marlene Caboverde
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Y llegó Irasema un día de mayo de 2020 a Coatzacoalcos, bella ciudad costera emplazada desde 1519 a la derecha del río del mismo nombre, en el Estado de Veracruz, México.
La enfermera de #Jaruco, arribó con un valor a prueba de bombas, a la capital de ese municipio, sumergido en la penumbra del coronavirus que opacaba la hermosura de sus playas, paisajes, plazas y museos.

Entre lo desconocido y fascinante de la urbe milenaria la especialista cubana, que años antes salvó muchas vidas en Venezuela, escuchó el ruego de quienes eran mordidos por la enfermedad y el miedo.

El Hospital Valentín Gómez Farías fue su trinchera durante cinco meses de duro bregar contra la muerte y el desprecio de los sanitarios nacionales, que irremediablemente, terminarían respetándola, queriéndola y hasta admirando la medicina cubana.

Su súper arma en esa batalla de varios frentes, fue el conocimiento.

Y es que Isabel Irasema Bauta Carriera, tiene en su baúl del tesoro varios diplomados y maestrías que hacen casi enciclopédico su saber en el mundo de la enfermería

Es la única de su especialidad en Jaruco, capacitada para ejercer el rol de instrumentista quirúrgico y es alguien por quien puede ponerse las manos en el fuego.
Su lealtad al oficio, su manera metódica y casi milimétrica de cumplir cada tarea y cada protocolo, le auguraban un combate exitoso de principio a fin contra la COVID-19, y no defraudó a nadie.

Cuenta, que a su llegada la muerte oscurecía el hospital y el temor minaba la voluntad de los sanitarios y la esperanza de los pacientes.

Ni el traje pesado y asfixiante, ni las horas largas y terribles en la Zona roja aplastaron la fuerza de esta mujer de 52 años de edad.

Cuando llegó la despedida y aunque prefiere medir la obra por el brillo de los rostros y no por los números, se enorgulleció de lo logrado junto a más de 20 colegas de la Isla en esa institución: la letalidad decreció del 47.6 al 2.8 porciento, según el balance de las autoridades sanitarias mexicanas.

Ya Irasema está de vuelta en Cuba, tranquila, feliz, colmada de recuerdos.

“Ojalá todos fueran como ella”, dicen sus vecinos que ponderán sus virtudes y ansían abrazarla.

En su casa, muda desde que se marchó, retoza la alegría del esposo y de la hija, listos para acurrucarla.

En la Consulta de Dermatología del Policlínico Noelio Capote de Jaruco, donde laboraba en el momento de partir, le esperan su doctora Ladealin, sus pacientes, su gente.

Allí regresará otra vez, igual de hermosa, con las manos más anchas y al galope del corazón, nuestra enfermera Irasema.

De blanco y a la izquierda de la historia donde, definitivamente, importamos todos, seguirá apostada esta Valiente de Cuba y del mundo.

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