Cuídate, que yo te cuidaré.

#Cuba registró este ocho de enero el número más alto de casos confirmados en 24 horas con el nuevo coronavirus: 344.
¿Quién tiene la culpa? Esa pregunta enciende los debates, como si inclinar la balanza hacia uno u otro lado, llevara a la solución de un problema, que es de todos.
Aunque este rebrote fue anunciado por los matemáticos, científicos y sanitarios del país, incluso por la gente común, de haberse acatado con absoluta responsabilidad los protocolos establecidos y repetidos, hasta el cansancio, la historia de hoy sería otra.

Pero no es momento de llorar sobre la leche derramada, es hora de actuar en correspondencia con la realidad epidemiológica, extremadamente compleja, que enfrentan todas las provincias, entre ellas, la nuestra, #Mayabeque.

Vivimos interconectados. Las personas se mueven por trabajo, estudio y otros asuntos diariamente, de ahí que cuando se detecta un contagio a los epidemiólogos les tome horas de desvelo identificar los contactos y los contactos de los contactos, es decir, lo que ellos denominan araña epidemiológica.

Y es lógico que se convierta la labor en un quebradero de cabeza, sobre todo cuando algunos mienten, omiten, olvidan…..

El trabajo resulta aún más difícil cuando el viajero internacional, (la principal fuente de infección en los últimos dos meses), informó una dirección y se encuentra en otra o cuando luego de llegar, convida a una fiesta, permite las visitas y se traslada hacia otros territorios menospreciando, no solo las disposiciones legales en vigor, sino el extraordinario esfuerzo desplegado para prevenir la COVID 19.

Es importante que usted sepa algo: a los ciudadanos que ingresan al territorio nacional, sean residentes o no, se les entrega una planilla con un Modelo de declaración de sanidad del viajero que tiene en el reverso otro de advertencia, del Ministerio de Salud Pública.

Mire, si la cuestión es sentar a alguien en el banquillo de los acusados llegado el momento del récord de contagios y repito 344, el mayor registrado en un solo día, apuntemos a la irresponsabilidad individual.

No enumeraré las consecuencias del Sars CoV 2, todos, incluso desde quienes tienen menos nivel cultural, los niños más pequeños y hasta aquellos que tienen perdida la cabeza en las nubes, conocen de los peligros de la enfermedad y sus secuelas.

Hemos tenido un buen maestro en el Doctor Francisco Durán en estos largos meses de asedio del coronavirus. Son muchas las lecciones ofrecidas por los científicos y sanitarios del país y también innumerables las historias de amor y de dolor dejadas por la pandemia en Cuba.

Lo que propongo es llevar bajo el brazo la prudencia en cada minuto de la vida. La posibilidad de enfermar o contagiar a otro siempre estará latente, tenerlo presente es clave para la sanidad colectiva.

¡Cuesta tan poco cuidarse y proteger a los demás! Es lo menos que podemos hacer cuando sabemos, que alrededor hay un enjambre blanco de profesionales de la Salud Pública y de otras personas con sentido común y amor a sus prójimos entregados a salvaguardar la vida y el bienestar de todos.

Actúe en consecuencia, es la mejor manera de derrotar al coronavirus y de darles las gracias. Aplanemos esa montaña, aplastemos la curva, juntos y con amor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *