Niceto Pérez, la vida por su tierra

Niceto Pérez llevaba en sus venas la sangre de los campesinos canarios. Nació en Güira de Melena, la Habana, el 27 de marzo de 1908, pero su familia tampoco echó raíces en Occidente. La miseria les obligó a buscar nuevos horizontes y así, llegaron a la zona de Juan Jutía, en el realengo el Vínculo, allá por Guantánamo en el Oriente de Cuba. En esos realengos, o tierras sin dueños, se establecían negros, mulatos, campesinos pobres que, con el tiempo, llegaban legalizar su permanencia e inscribir sus títulos de propiedad en los juzgados correspondientes.


Los terrenos que rodeaban al realengo donde la familia canaria construyó su bohío lindaban con poderosos latifundios: La compañía Ermita, SA, la Guantánamo SugarCompany, y el latifundio del terrateniente Lino Mancebo Rosell, conocido como el Tiburón, quien desalojó a varias familias para adueñarse de sus tierras.


Liderados por Niceto Pérez, los campesinos de la zona enfrentaron al Virrey de la Maya. El 24 de abril de 1944, la Confederación Campesina de Oriente denunció a la compañía agrícola MACA, SA ante el Ministro de agricultura por amenaza de desalojo contra 128 familias. Dentro de los denunciantes estaba Niceto, quien fue amenazado por varios esbirros, acompañados de una pareja de la guardia rural. El mismo Tiburón se entrevistó con el pichón de isleño e intentó intimidarlo pero Niceto siguió firme: “Para quitarme la tierra hay que matarme”. Lino Mancebo Rosell pagó para que le destruyeran sus cultivos y, de paso, le dejaran un mensaje: “Díganle a Niceto que lo vamos a picotear como a sus viandas”.


El 17 de mayo de 1946, mientras limpiaba de hierbas el platanal, en compañía de su hijo de siete años, escuchó una voz que pronunciaba su nombre, al levantar la cabeza recibió un balazo en el pecho. Murió, una hora después, en brazos de su esposa, quien al escuchar el disparo corrió hacia el lugar y pudo ver cómo “El Tiburón”, y dos guardias rurales huían a caballo. Niceto le confirmó sus nombres antes de morir.  La viuda denunció a Lino Mancebo, su hijo, varios capataces de la finca y miembros de la guardia rural por asesinato. El juez de Instrucción de Guantánamo inició las diligencias de rigor. Pero con el apoyo de influyentes figuras del Partido Liberal, “El Tiburón” quedó libre.


Las fotos en primera plana de la humilde campesina rodeada de sus cinco menores hijos, huérfanos de padre, sensibilizaron a la opinión pública y a los grupos revolucionarios. La impunidad de los asesinos de Niceto Pérez fue el motivo de una reunión del frente de asuntos campesinos de Joven Cuba. Lauro Blanco, Seretario General de la organización, planteó que el momento de aplicar la justicia revolucionaria había llegado. Los presentes estuvieron de acuerdo. En horas de la mañana del 26 de febrero de 1947, al salir del edificio de la Lonja del Comercio, en la calle oficios, Habana Vieja, Lino Mancebo fue abatido por cinco disparos.


En el tercer aniversario del asesinato de Niceto Pérez, organizaciones campesinas, con el respaldo de la FEU, instituyeron la fecha de su muerte, 17 de mayo, como el día el campesino. El 17 de mayo de 1959, en la Sierra Maestra, El Comandante en Jefe Fidel Castro firmó la primera Ley de Reforma Agraria. Los asesinos de Niceto Pérez estaban lejos de imaginar que 13 años después del cruel asesinato, llegaría el fin del latifundio, el desalojo y la injusticia en los campos de Cuba. Más de cien mil familias campesinas fueron, por primera vez, dueños la tierra que trabajaban.

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