Antonio Maceo: Un titán de muchas aristas

Este 14 de junio se conmemora el natalicio 173 de uno de los hombres más importantes de las gestas independentistas en Cuba: Antonio Maceo Grajales.


A la vida y labor revolucionaria de ese cubano extraordinario, de fuerza tanto n la mente como en el brazo, nos acercaremos en una entrevista realizada al MsC. Rolando Pichardo,(RP) investigador del Centro de Estudios Antonio Maceo de Santiago de Cuba.


P: Profesor, la familia Maceo-Grajales se inserta en la Guerra de los Diez Años apenas cinco días después del pronunciamiento patriótico de Carlos Manuel de Céspedes del 10 de octubre de mil 868 en La Demajagua. Antonio tenía entonces 23 años, y ya asumía el juramento de sus hermanos y padres de liberar a Cuba o morir por ella. Mi pregunta es, ¿cómo se fomentó el carácter del Titán desde el seno familiar?


PR: Cuando se habla de la figura de Antonio Maceo es indudable tener como referente a la familia, el padre y la madre, quienes jugaron un papel fundamental en el desarrollo de su personalidad.


Antonio es el primogénito de la unión de Marcos Maceo y Mariana Grajales, o sea, es el primer eslabón en el linaje Maceo-Grajales. Hay que señalar que los padres del mambí aunque eran iletrados sí inculcarían a sus hijos valores morales y conductas cívicas, que contribuyeron a fomentar en la familia el esfuerzo, el trabajo honrado, el respeto a los mayores y el cumplimiento de sus compromisos sociales.


Según investigaciones como las del DR Eduardo Torres Cuevas, plantean que desde muy joven Antonio Maceo y su madre discutían entre sí las ideas políticas de aquellos sectores que criticaban la dominación española, lo que estaba pasando en la vida en el ejército como también la situación política de la Isla.


Hay que señalar que entre otros aspectos que forjaron la personalidad del lugarteniente general destaca la influencia de su padrino Asencio Asencio de la Cerda y su amigo Seperiano Álvares, quienes lo ponen en contacto con la Logia Masónica y todo esto permite un despertar de la conciencia de Antonio Maceo.


Cuando uno mira el ideario maceista, en su epistolario por ejemplo, se da cuenta que siempre hace referencia tanto al padre como a la madre.


Por ejemplo en carta a José Martí en el año 1893 hace referencia a sus tres grandes dolores en la guerra: la muerte del padre, el Pacto del Zanjón y la muerte de la madre. Eso muestra en que medida la familia jugó un papel fundamental en su vida.


P: María Magdalena Cabrales Fernández fue la santiaguera que conquistó el corazón del joven Maceo Grajales.  Una mujer que lo acompañó en la paz y en la guerra ¿Cómo fue el amor ambos?
PR: La investigadora Damaris Torres, en su tesis doctoral hace un estudio etnográfico de María Cabrales, plantea que la familia Maceo-Grajales y los Cabrales tenían vínculos, tanto es así que el tío de ella fue uno de los maestros de Antonio Maceo.


Vivir en la misma zona de Majaguabo, San Luis, le permite el contacto, de ahí que para 1866 Antonio se había casado con María Cabrales. Y poco tiempo de comenzar la guerra es precisamente Cabrales quien cuenta en sus memorias cómo es que se insertan los Maco-Grajales a la guerra.


Como esposa es quien se convierte en la salvaguarda de su esposo, no solamente en el período de las tres guerras sino también hasta después de su muerte.


Cuando se leen las cartas de María Cabrales uno puede encontrar el ejemplo de una mujer que siguió a su esposo en las contiendas libertarias en verdadera muestra de amor y también como muestra del ideal patrio.


A la muerte de Antonio Maceo afloraron indisciplinas en el Ejército Libertador y calumnias sobre el Titán de Bronce, y es precisamente María Cabrales quien se encarga de mantener el prestigio de la memoria de su esposo.


Hay una carta de ella a un político español donde expresa su disposición de seguir luchando y muestra cómo era que Maceo quería que fuese esa lucha a partir de los informes que su esposo le había enviado en la Guerra del 95 que parte del diario de operaciones que en un primer momento escribe Emiro Argenter y que es enviado a maría Cabrales para que esta lo entregue al Partido Revolucionario Cubano para que publique las hazañas y los combates que se estaban realizando.


P: Diversas versiones se tejen sobre la descendencia de Antonio Maceo. Mi pregunta es, ¿qué información recoge la historia sobre ese asunto?


PR: Antonio Maceo no tuvo desentendencia con María Cabrales. Pero Maceo producto a una relación extramatrimonial con Amelia Marriat tuvo un hijo, Antonio Maceo Marriat en el año 1881 en Jamaica.


No solo fue reconocido ese hijo, sino que hay carta del general que muestran el intercambio y preocupación por su hijo de un primer momento.


Como padre siempre se mostró preocupado por el bienestar y seguridad del niño. Tanto es así que cuando él está en Costa Rica entre 1890-1893, el se lleva a Toñito como cariñosamente le llamaba y le insistía al pequeño que estudie algebra e idioma para que aprenda y se supere.


Durante la intervención norteamericana Toñito queda bajo la tutela de su tío Marcos Maceo y va a vivir a Santiago de Cuba. Ya en el periodo republicano Antonio Maceo Marriat llega a ser Ingeniero Civil gracias a una beca que le otorga el gobierno de Tomás Estrada Palma junto con Emilio Bacardí Morón para estudiar en Estados Unidos.


Allá el único hijo de Antonio Maceo contrae matrimonio con una estadounidense y de regresa a la Isla se instala en La Habana. De ese matrimonio nace Antonio Jaime Maceo. Tuvo vínculos con su primo José Maceo González, uno de los hijos de José Maceo, el León de Oriente.


El nieto del Titán se graduó como médico y en una ocasión le practicó una intervención quirúrgica a su primo para aliviar una dolencia.


Pero al triunfo de la Revolución cubana Antonio Jaime Maceo decide irse a residir a los Estados Unidos. A partir de ahí hay una ruptura con la descendencia directa de Antonio Maceo.


P: Antonio Maceo al igual que José Martí son considerados por muchos estudiosos como los dos hombres con más visión política en la Guerra Necesaria. República y total independencia eran las dos premisas que exigía el lugar teniente general una vez concluida las hostilidades. ¿Por qué?


PR: Hay que tener primero una mirada de cómo Antonio Maceo veía la República. Cuando comienza la Guerra de los Diez Años la visión que tiene en un primer momento es esa República.


No es hasta finalizada la guerra que el líder tiene una visión profunda de lo que verdaderamente era una República. Su estancia en Hondura le permite ver todo un escenario político, social y económico de lo que un día podría ser la República cubana.


Hay escritos por ejemplo en el periodo de la Tregua Fecunda que muestra ese ideario. También Maceo estaba muy influenciado por la Revolución Francesa, de ahí parten de sus ideales.


En la exposición que hacen los delegados a la Asamblea Constituyente, el 30 de septiembre de 1895, Maceo plantea cómo el quería esa República y cómo la ideaba: “…Fundemos la República sobre la base inconmovible de la igualdad ante la ley. Yo deseo vivamente que ninguna derecho o deber, título o empleo, grado, alguna existencia en la República de Cuba como propiedad exclusiva de un hombre creada especialmente para él en el inaccesible pero consiguiente a la totalidad de los cubanos…”


Él se da cuenta que la República debía ser al igual que planteaba José Martí: “…Con todos y para el bien de todos…”, y que estuvieran incluidas todas las clases sociales.


Tanto es así que el criticaba como en la guerra personas que habían tenido ciertos estudios, fueron nombrados automáticamente con grados militares mientras otros que habían iniciado desde 1868 y se habían quedado en soldado. Entonces hace énfasis en que los grados debían otorgarse baje el esfuerzo de la persona. Por eso hablaba del principio de la igualdad de todos los hombres ante la ley.


P: El antirracismo era una convicción en la que creía y que defendió siempre Maceo. Coméntanos sobre esto.
PR: Para Maceo no había razas. El término fue justamente manejado por la política española para dividir el proceso independentista de 1868. Tanto es así que se le acusó de hacer una guerra de razas dentro de esa contienda.
Personas que lo conocieron desmintieron esas especulaciones incluyendo algunos enemigos, reconocieron ante todo la valía del líder.


Por ejemplo, hay un oficial español que cuenta que las historias que le llegaban de Antonio Maceo son que era un hombre bruto, que a los contrarios le sacaba los ojos y les cortaba las manos. Pero que en su primer encuentro con el Titán de Bronce se da cuenta que todo era mentira. Lo resalta con un trato adecuado y con carisma. Y ratifica que justamente era todo lo contrario a lo que los españoles querían mostrar sobre la guerra para debilitar el proceso independentista.
P: ¿Y el latinoamericanismo en Maceo?


RP: Maceo por ejemplo habla del antillanismo, el proceso indpendentista en las Antillas.  Hablaba del Caribe como una sola región y los vasos vinculantes entre sus naciones.


Influenciado el general también por la cercanía entre Santiago de Cuba y Haití. También la relación que se establece con patriotas de otros países que participan en las gestas cubanas y durante su estancia en el exilio.


“[…] emerge, con toda su fuerza y toda su extraordinaria talla, el personaje más representativo del pueblo, el personaje más representativo de Cuba en aquella guerra, venido de las filas más humildes del pueblo, que fue Antonio Maceo […]
Fidel Castro Ruz,  10 de octubre de 1968

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