¿La inmensa Francia o la maravillosa Croacia?

Las cortinas del mayor espectáculo mundial se corren este domingo 15 de julio en Luzhniki, y Rusia podrá contar a todos que ha organizado un mundial extraordinario, por lo deportivo y por lo interno. Francia y Croacia serán los actores principales de una obra que comenzó con 32 actores, pero solo ellos dos tuvieron la fuerza suficiente para llegar a jugar los 90 minutos más hermosos del mundo.


Sobre los franceses, ya había dicho desde antes de la competencia que tenían la mejor nómina hombre a hombre del mundial, y eran favoritos de casi todos para estar en semifinales y o en la final.

 


Es un equipo que aún puede jugar un mejor fútbol del que ha hecho, que cuando está concentrado sobre el césped parece invencible y es que Francia lo ha tenido todo, un portero de lujo, una defensa sólida, un mediocampo envidiable y un ataque que salvo Giroud es de ensueño con Griezman y Mbappé.


Francia merece ganar su segunda estrella, comenzaron ganando 2-1 y 1-0 a Australia y Perú respectivamente para luego jugar, ya clasificados, el partido más aburrido de este mundial ante Dinamarca  que terminó igualado a cero goles. En octavos vencieron a Argentina que si bien no vivía sus mejores tiempos creo que es el único equipo que puso en peligro a Francia, y los galos apretaron y ganaron 4-3. Luego desbancaron con categoría a Uruguay 2-0 y en semifinales fueron, con un juego muy bien calculado por el técnico Dechamps, mejores que los belgas 1-0.

 

De manera general todos han estado bien y el juego colectivo ha primado, con mención aparte para Kiliam Mbappé, que a sus 19 años y lo que ha venido haciendo en esta Copa del Mundo, hace que muchos miren atrás, hasta Suecia 58 y se pregunten ¿ha llegado el Nuevo Pelé?  


Pero el otro protagonista de esta obra majestuosa que es el Mundial de fútbol, es quizá para muchos el invitado sorpresa, pero no uno que se coló por la puerta de atrás, es un invitado que se ganó su derecho porque siempre adornó el juego con buen fútbol, proponiendo y nunca escondiéndose, y que cuando le fallaban las piernas y ya no podían corre más le pusieron el corazón y las ganas que no les puso nadie. Si algún equipo en este Mundial de Rusia 2018 merecía estar en la gran final, ese es Croacia.


El juego de los Balcanes es un obra de poesía y entrega, y su gran mago Luka Modric, se muestra, y guía, inspira, conduce como nadie, crea ocasiones y se da el lujo de hasta definir él mismo y si no que le pregunten los argentinos.


Pero Croacia es mucho más que el 10, es un equipo que Zlatko Dalic ha sabido llevar muy bien, que le han puesto alma, corazón y vida a cada jugada como si fuera la última de sus vidas, es el temple de Rakitic, la fuerza inacabable de Manzukic, y el talento de todos, con un corazón que no les cabe en el pecho, y por eso por ese amor tan grande por el juego y esa entrega sin límites mandaron a los ingleses a discutir el tercer puesto porque corrieron más que ellos después de jugar tres prorrogas consecutivas, pero siempre jugando un mejor fútbol.

 

Luzhniki verá a un nuevo campeón mundial, o bien Francia, la inmensa pone la segunda estrella a su camiseta o Croacia la maravillosa, lo hace por primera vez. Y lo digo desde ahora en una final como la del domingo, en una final de un mundial, todo vale, desde proponer hasta esconderse, porque al final lo único que cuenta es el resultado.


¿Francia o Croacia? De ambas partes hay fútbol del bueno, hay talento, capacidad y entrega, hay las mismas ilusiones, no los voy a engañar, a estas alturas ustedes y yo sabemos que Francia es favorita, pero si algo dejará Rusia 2018 en la historia de los mundiales es que los favoritos casi siempre terminan con guión inesperado, y por otra parte si algún equipo se ganó de igual el ser considerado favorito ese fue Croacia. La batalla igualada, y el resultado será épico.

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