Frente a la derecha, se impone la unidad Latinoamericana

En tiempos en que Latinoamérica  afronta una guerra cultural e ideológica bien diseñada por el imperialismo yanqui a través de la historia, concluyó este 17 de julio en La Habana el vigésimo cuarto encuentro anual del Foro de Sao Pablo, con la participación de líderes, dirigentes políticos, académicos e intelectuales de izquierda  en busca de la unidad y la integración, para salvaguardar la soberanía de los pueblos del sur del Río Bravo.   


El escenario regional no puede ser más inestable: en Brasil, las oligarquías orquestan golpes de estado judiciales y parlamentarios; Venezuela, enfrenta una guerra económica sin precedentes, liderada por la extrema derecha y apoyada por los medios de comunicación; Nicaragua, vive un ataque de nuevo tipo que busca desestabilizar la nación, a través del terrorismo mediático, bajo la presión de una Organización de Estados Americanos prostituida y sometida al Imperio…  Entonces, no se debe subestimar la fuerza que la derecha tiene hoy en Latinoamérica y el Caribe, apoyada desde el Norte revuelto y brutal. No por gusto se escogió a Cuba para el encuentro de los movimientos  de izquierda; necesitan la experiencia de este pueblo con más de sesenta años de lucha contra el poderoso vecino del Norte.


Fue muy oportuna la alerta del expresidente uruguayo José Mujica ante las peligrosas concesiones o alianzas con la derecha traicionera y los conflictos internos entre socialistas, comunistas y fuerzas progresistas que seden terreno ante las oligarquías nacionales.  


El Foro de Sao Paulo  tuvo como premisa que ningún ideólogo es dueño de la verdad absoluta; la diversidad y el derecho a la autodeterminación no nos puede dividir; debe ser motivo de integración como defendió el líder histórico de Nuestra Revolución, Fidel Castro Ruz, desde la celebración del primer Foro, en mil 993.


Si algo se le debe reconocer a la derecha es su creatividad y reinvención en los últimos años: la contraofensiva neoliberal multifacética, como la definió la secretaria ejecutiva del Foro, Mónica Valente, destruye gobiernos sin disparar un tiro: supuestas luchas contra el terrorismo y la corrupción justifican golpes de estado y guerras imperialistas en nombre del progreso y la paz mundial. Y los pueblos se creen la mentira mil veces repetida. Hasta un día.
Ante los ataques mediáticos, judiciales y militares del capitalismo trasnacional y las oligarquías nacionales, se impone asumir estrategias de lucha creativas, inteligentes, desde el respeto al derecho de los pueblos a la autodeterminación.

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