A Tokio 2020, solo un milagro

Alemania, Italia, Japón, Taipéi de China y Holanda, este último como de costumbre y por contundente fuera de combate, derrotaron a Cuba en el torneo Interpuertos de Róterdam.


Cinco fracasos consecutivos en un evento internacional, que salvo algunos veteranos holandeses y algunos de los peloteros cubanos, se juega con desconocidos absolutos a nivel mundial, de risa.


Bochorno, papelazo, vergüenza, llámenlo como quieran, lo cierto es que esta es la peor actuación de un equipo Cuba de Béisbol en la arena Internacional después de 1959 y antes quizá, pero tendría que investigar más en los archivos.  


Lo más triste es que al menos a mí esto ya no me sorprende. Cualquiera nos gana en la pelota, sean alemanes, italianos, de Antillas Holandesas o de remangalatuerca, y nos ponen en ridículo de una manera brutal, y aún así este equipo Cuba que está en Holanda tiene la posibilidad de discutir el ¨honroso quinto puesto¨ entre seis, a pesar de ser el único que no ganó un solo partido en la etapa regular del certamen.


Si yo fuera Víctor Figueroa, director del equipo, al que exonero en gran parte del papelón, no jugaría ante los alemanes, por una cuestión de vergüenza, de honor y de amor propio, y hasta de orgullo, sí orgullo que nos han quitado, porque sería incluso más llevadera esta decisión que ver a Alemania ganarnos otra vez.


Lo que si no veremos es a Higinio Vélez o a Yovani Aragón, Presidente de la Federación y Comisionado Nacional de Béisbol, respectivamente, dando explicaciones de por qué tal vergüenza en Róterdam, después de una preparación excelente en ¨una muy buena serie especial ¨


Y así en medio de todo, en Barranquilla, debutará nuestro principal equipo de pelota, el mejor que podemos presentar, solo a falta de Liván Moinelo y Alfredo Despaigne. Hay incertidumbre y desconfianza en la afición y razones no les faltan.


Tras los fracasos, una y otra vez de los últimos años, jugando bien mal a la pelota, y tras la ¨masacre de los desconocidos¨ en Holanda, caramba da hasta para el título de una película de terror, y ver como este equipo principal repartió 3 victorias y 3 derrotas ante el Colombia C y el Venezuela D, y después de ver como unos niños universitarios de Estados Unidos los dejaran en mal lugar ganado el tope tres a uno, usted no puede pedirle al aficionado que confíe, no es justo.


Ahora la obligación de ganar la pelota Centroamericana y del Caribe es mayor, y al menos ante mis ojos, cada vez más injustificable un resultado adverso.
Nuestros principales rivales en Barranquilla, serán Colombia, Venezuela, Puerto Rico, México y Nicaragua, todos muy lejos de sus mejores equipos, principalmente los primeros 4 mencionados, de fracasar seria otra hecatombe de proporciones históricas.


Reitero, son muchos los que plantean que no confían ni en ganar un torneo menor como el de pelota en los Juegos Centroamericanos, y no se les puede culpar los hechos no son alentadores.

 

Y advierto, de ganar, y ojalá así sea, disfrutemos el triunfo pero sin bombos ni platillos, sin volverse locos, porque este evento no es para nada un medidor real de donde estamos en la pelota ahora mismo, más allá de lo anímico, el color de la medalla y el granito de arena para la delegación esto no representa mucho más.


Nuestra mirada tiene que estar puesta en 2019, en los Juegos Panamericanos de Perú, el Premier 12 y el Preolímpico y tal y como están las cosas, Higinio Vélez, Yovani Aragón, ellos sin reconocerlo públicamente, ustedes y yo, creo estamos de acuerdo en algo: solo un milagro nos llevaría al Beisbol olímpico en  Tokio 2020, ¿no les parece?

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