“Mi hijo autista necesita un espacio de socialización”

Hay historias en la que no reparamos hasta un día en que nos golpean fuerte el rostro, al escucharlas en otro contexto. Los jaruqueños conocen a Luis Alberto Domínguez, el abogado de la Dirección Municipal de la Vivienda.

 

jaruco-constitución-mayabequeConocemos también a su familia. La esposa, y sus dos hijos, Danay, la joven que quiso ser enfermera para cuidar a su hermano  Anders Luis, cuando los padres no estuvieran… Pochi, como le llaman cariñosamente, es autista. A él lo conocí un día en la Escuela   Especial Camilo Cienfuegos, donde estuvo hasta la mayoría de edad… Luego, de adulto, lo vi varias veces en su casa, al cuidado de su madre; o en la calle, de la mano del padre o la hermana. Pero solo reparé en cómo era su vida hasta que escuché intervenir a su padre, en el debate del Proyecto Constitucional realizado por los trabajadores de  la Dirección General de Infraestructura en Jaruco.


“No solamente voy a hablar por mí, sino  por todos los padres que tenemos este problema. El artículo 74 del proyecto constitucional dice: el Estado, la sociedad y las familias tienen la obligación de proteger y asistir a las personas con algún tipo de discapacidad. El Estado garantiza las condiciones requeridas para su rehabilitación o el mejoramiento de su calidad de vida. Yo quiero agregarle a ese artículo 74 lo siguiente: El Estado procurará que los jóvenes con necesidades especiales, egresados de esta enseñanza, tengan acceso efectivo a la educación, capacitación, empleo y el sano esparcimiento a través de instituciones creadas al efecto, a fin de lograr su integración social y el desarrollo individual, cultural y espiritual. Este planteamiento está a tono con el artículo 23 de la Convención de los Derechos del Niño, de la que Cuba es signataria y que está obligada a cumplir porque la misma Convención dice que todos los Estados firmantes tienen que hacerlas cumplir.  O sea, no estoy pidiendo nada contrario a derecho. Lo que estoy pidiendo es que se le de rango constitucional a este derecho de los niños y nos ayuden a los padres que estamos en esta situación”.


Su intervención partió de la preocupación del padre por un hijo que después de avanzar mucho durante su etapa escolar, comienza a mostrar las consecuencias de no tener espacios para la socialización, diseñados para adultos con sus características personales.


“Considero que se nos ha ido de la mano la situación respecto a esos muchachos que salen de la educación especial y que son en estos momentos confinados a sus casas. A estar encerrados en cuatro paredes y no recibir ninguna atención,  a partir del momento en que salen de la escuela”.


La actual legislación no solo afecta al joven autista, sino a su madre cuidadora que tampoco podrá crecer profesionalmente, aportar a la sociedad…


“Lo que está regulado en la actual Carta Magna  es que uno de los padres solicitemos acogernos a una pensión para cuidarlos. La madre, cuidándolo, que casi siempre es la que asume esto, y recibiendo un salario básico. Lo que resuelve es darle el tratamiento que ellos merecen; sacarlos de ese encierro. Anders Luis, mi hijo, está deprimido porque no resiste estar encerrado en la casa. Si uno mismo, cuando está todo el día sin hacer nada se aburre, dígame ustedes esos niños que no tienen más nada que hacer, dónde gastar las energías. En Jaruco tuvimos un taller para personas como  mi hijo Pochi y lo cerraron, sin tener en cuenta el problema de estos niños. Los padres somos lo que lo estamos sufriendo.


El Licenciado Luis Alberto Domínguez es consciente de que ese es uno de los cambios que necesita el Proyecto Constitucional para que en nuestra Revolución no persista un vacío legal que  deje desprotegidas a familias como la suya.  


“Una de las cosas que caracteriza la Revolución es el humanismo. Los jóvenes con el síndrome del espectro autista no pueden pertenecer a ninguna organización. La ACLIFIN no lo recibe porque deben tener una discapacidad física y ellos no tienen discapacidad física, sino intelectual. No hay ninguna organización, no hay ninguna institución que se haga cargo de los autistas, de jóvenes con retardo cognitivo que no clasifican para escuela de oficios”.

 

Foto: Anelis Díaz

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