Diecisiete de noviembre: símbolo de resistencia y heroísmo

El yugo hitleriano dejaba su marca en Praga por aquellos días de noviembre de 1939. La humanidad recuerda aquel hecho sangriento en que jóvenes estudiantes protagonizaron una heroica resistencia en las calles de su ciudad.


Checoslovaquia celebraba el aniversario veintiuno de su declaración de independencia. Su gente se rebelaba en contra del fascismo y salía en masa a protestar a las calles.

 


Varias personas resultaron heridas en el enfrentamiento contra los ocupantes fascistas, pero un rostro joven atizó, con su muerte, el odio de la población y se convirtió en un llamamiento a intensificar la resistencia.


Llovían actos de protesta en las calles de Praga el día del entierro y aquel 15 de noviembre la respuesta de los Nazis fue fulminante. Dos días después, cercaron las residencias estudiantiles, arrestaron y hostigaron a miles de discípulos y sin piedad, fusilaron a nueve de ellos.


Los que en esa ocasión esquivaron a la muerte, fueron enviados a un campo de concentración. Eran más de mil. El nazifascismo ordenó los crímenes más insólitos para tratar de silenciar las ideas y el patriotismo de la juventud, pero la historia se encargó de cobrarle un alto precio al tirano.


El suceso se convirtió en símbolo de inspiración para el estudiantado de todo el mundo. El 17 de noviembre quedó para la historia como un día de solidaridad con la lucha contra el fascismo, por la libertad, la democracia, el proceso social y la paz.


Cuba se une a esta recordación y en los diferentes actos conmemorativos que realiza apunta de manera firme que estudiar es un derecho y un deber de todo aquel que desea superarse y adentrarse en el mundo de los conocimientos.

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