Un Titán de muchas aristas II

“…Tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo…”. Fue la expresión que utilizó José Martí para referirse a las cualidades intelectuales de Antonio Maceo.


antonio-maceo-historia-cubaSobre cómo cultivó su acervo cultural el Titán de Bronce comenta el especialista del Centro de Estudios Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, Rolando Pichardo (RP).


RP: “ En la Guerra de los Diez Años vemos al líder solicitando obras, por ejemplo, como Los Miserables de Victor Hugo. Y es que si uno mira un hombre que no llegó a tener los estudios universitarios de Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte o José Martí, se da cuenta que por el pensamiento liberal del patriota era casi obligado leerse las obras del escritor francés.


Llama también la atención la frecuente consulta que Maceo hacía en los diccionarios de la lengua española, un poco para adentrarse en la redacción literaria de aquella época.


Tanto es así que Loynaz del Castillo al referirse al Lugarteniente dice que es la figura mejor razonada de la guerra grande”.


El Ms.C Rolando Pichardo, comenta que José Martí también en una carta dirigida a Antonio Maceo, con fecha del el 20 de febrero de 1894 expresó: “Usted es para mí —y lo digo a boca llena y a pluma continua— uno de los hombres más enteros y pujantes, más lúcidos y útiles a Cuba...”.


RP: “Después del Pacto del Zanjón Maceo parte primero para Jamaica y luego llega a los Estados Unidos, y es justamente allí donde la sociedad antiesclavista le abre las puertas al General Antonio y lo reconoce como uno de los líderes más importantes de ese momento.


Pues no solo ha sabido exaltar la moral del proceso independentista sino, ha rescatado a la figura del negro, que además era algo fundamental pues la sociedad estadounidense no concebía que el blanco y el negro lucharan unidos en una guerra por igual. Y Antonio Maceo representa justamente eso: La igualdad de cómo la República cubana se debía soñar.


Por eso los sectores de la clase media y pobre trabajadora de Estados Unidos es la primera que lo reconoce como líder, que no pasa así con los sectores políticos.”


“…Esto va bien…”. Fueron las últimas palabras de Antonio Maceo Grajales a sus compañeros de armas el 7 de diciembre de 1896 cuando un plomazo en la cara lo hizo desplomarse de su cabalgadura y expirar, en la Finca de San Pedro. Un duro golpe que sin dudas impactó sobremanera en el decurso de la Guerra del 95.


RP: “Fue un cambio drástico en la guerra. La pérdida del líder en un primer momento afectó la continuidad de la contienda y como debía realizarse.


Si vemos los hechos que pasan después con el proceso de intervención norteamericana, la división entre el mando constitucional y el mando militar, los ataques que se le realizan a figuras importantes en el Ejército Libertador como Máximo Gómez.”


Tras la muerte de Antonio Maceo afloraron actitudes que Martí y  el Lugarteniente General habían avizorado si no se lograba la unidad.


RP: “Por ejemplo el apoyo que se le debía dar a la independencia de  Puerto Rico, que era parte de las ideas que había concebido José Martí en la Guerra Necesaria. Esa misión se elimina por completo a partir de la muerte del titán.


Los cubanos además utilizaron la figura de Antonio Maceo para exaltar la moral. Es decir, para seguir resistiendo, pues esa necesario apelar a su ideario para que las fuerzas libertadoras que quedaban siguieran el camino hacia la independencia.”


Con la instauración de la seudorepública y en los años sucesivos, la figura de Antonio Maceo fue transfigurada por diversos sectores de la vida política  de la isla.


RP: “Por ejemplo hacia las fechas, el 15 de marzo fue utilizado como un acto de civismo. Cuando se lee la prensa del siglo XX no se reconoce la valía que tenía esa fecha para la historia de la Isla.


No es hasta la lucha insurreccional contra el gobierno de Fulgencio Batista que se le da verdadera importancia a la figura de Antonio Maceo y se legitima su ideario. En especial después de 1953 cuando Fidel Castro Ruz se convierte en el líder revolucionario.”


“... El que se considere cubano que me siga…” Esas fueron las palabras del coronel Juan Delgado, patriota insigne de Mayabeque, cuando tras conocer la muerte de Antonio Maceo Grajales junto al de su ayudante Panchito Gómez Toro, decide rescatar sus cuerpos para que no cayeran en manos españolas.


RP: “Cuando uno revisa los escritos en torno a ese suceso hay puntos que se unen y puntos discordantes. Ya que en un primer momento no se le dio la importancia a la figura de Juan Delgado. Y es años después  cuando se exalta este héroe, a partir de la posición que asume para el rescate del cuerpo de Maceo y Panchito.


La posición de Delgado es también un poco el ejemplo de cómo los cubanos se identifican con la figura de Antonio Maceo. Una posición que evitó que los restos de los dos mambises fueran profanados por los españoles como había pasado con los restos de otros líderes en el proceso independentista.”


Fue el coronel Juan Delgado, quien desde su patria chica, hoy provincia de Mayabeque, hizo que  se pusiera en práctica el ideario de Antonio Maceo Grajales para perpetuar el legado de uno de los hombres más grande que ha parido esta Isla.


De San Pedro al Cacahual, y también en toda Cuba cada siete de diciembre se le rinde tributo a un hombre que con 26 heridas de bala en el cuerpo y con solo 51 años, escribió páginas gloriosas en la historia de una nación que no lo olvida.    


En una histórica semblanza, solo comparada a la que escribió poco antes sobre el General Máximo Gómez, José Martí trazó un magnífico retrato del Lugarteniente General del Ejército Libertador y expuso: “Firme es su pensamiento y armonioso como las líneas de su cráneo”.

 

- Antonio Maceo: Un titán de muchas aristas (I)

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