Díaz-Canel en la entrañable Caracas

CARACAS, Venezuela.–La ciudad de los cerros –aún aletargada por todos los días del jolgorio navideño–, despertó finalmente este jueves para acompañar la toma de posesión del mandatario Nicolás Maduro Moros, que el pasado 20 de mayo arrasó en las elecciones con casi seis millones de votos, unos cuatro millones de diferencia con su más cercano competidor.

 

La noche antes, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, arribó al aeropuerto internacional de Maiquetía, en la entrañable Caracas, como lo había escrito en su cuenta de la red social Twitter para estar junto a su hermano. «Cuba defiende y respalda la soberanía venezolana y la integración bolivariana», subrayó entonces.

Sus primeras palabras al llegar a la tierra del Comandante Hugo Chávez no pudieron ser más claras. Acá estamos para reafirmar la solidaridad de Cuba, dijo, cuando se cumplen 60 años de la primera visita del Comandante en Jefe de la Revolución. Recordó el meridiano discurso pronunciado por el joven barbudo Fidel, el 23 de enero de 1959, que releyó durante este viaje hacia Caracas y que mantiene una vigencia de asombro. Desde entonces el líder cubano había dibujado el papel trascendental que desempeñaría Venezuela en la integración latinoamericana.

De esos lazos históricos entre la Patria de Martí y la de Bolívar había hablado poco antes con la prensa en el aeropuerto el vicepresidente y ministro de Planificación, Ricardo Menéndez, que tuvo la misión de recibir al Presidente cubano a su llegada a Venezuela: «nosotros crecimos viendo cómo había un solo faro de dignidad y fue el que alzó precisamente Fidel», confesó conmovido.

La presencia de Cuba acá con nosotros es fundamental desde el punto de vista de la hermandad, de la integridad y de la solidaridad, que se basa en la soberanía de nuestros pueblos, subrayó el Vicepresidente venezolano. «Ese es un tema sumamente importante, sobre todo en el actual contexto internacional, donde algunos países se asumen como títeres del imperio para pisotear el principio de autodeterminación de cada uno de nuestros países».

Venezuela recibe con los brazos abiertos y profunda dignidad la visita de Díaz-Canel, como la de todo el pueblo cubano que abraza al pueblo venezolano, dijo a los medios quien ofreció en Caracas el primer abrazo y la bienvenida al mandatario caribeño.

Justo esa misma noche, sin quitarse el polvo del camino, Díaz-Canel tendió su mano a compañeros entrañables de Nuestra América. Así lo dejó saber en su cuenta de Twitter: «hermanos de lucha, hermanos de sueño», escribió refiriéndose a Maduro, a Sánchez Cerén y a Evo Morales, quienes con el puño izquierdo levantado se tomaron una foto tremenda, juntos en la Caracas de Bolívar y de Chávez.

Ya a media mañana de este jueves el Presidente de la Isla llegó hasta la sede del Tribunal Supremo de Justicia para acompañar a Maduro en su toma de posesión. La Constitución bolivariana establece que la juramentación ocurra el décimo día del primer mes del año y así sucedió, por encima de cualquier desafío opositor, de los internos o de los del llamado Cartel de Lima que siguiendo un guion con demasiadas barras y estrellas, se ha vuelto la vergüenza de América Latina. El pueblo venezolano habló en las urnas y Nicolás Maduro fue reelegido para el periodo 2019-2025.

Ante el Tribunal Supremo de Justicia  –y no en la Asamblea Nacional por encontrarse esta en desacato judicial desde el año 2016 por juramentar a tres diputados que debían ser suspendidos ante irregularidades en sus votaciones– el presidente obrero hizo el compromiso por Bolívar, por Chávez, por su pueblo… de hacer cumplir los postulados de la Constitución bolivariana, defender la independencia de Venezuela, llevar prosperidad a su Patria y continuar construyendo el socialismo del siglo XXI.

Aquí estoy listo, de pie, para democráticamente llevar las riendas de nuestra Patria hacia un mejor destino, dijo Maduro, que habló también de Chávez, de su misma causa y fuerza; del pueblo rebelde y soberano de Venezuela, dueño legítimo de la banda presidencial; de los 20 años de mentiras que la derecha fascista ha tendido sobre la Revolución Bolivariana; de las 25 elecciones en 19 años y del triunfo conquistado en 23 de ellas; y también de la corrupción, de la indolencia y de la burocracia, el enemigo a vencer por su Gobierno.
Las emociones de este jueves histórico en Caracas continuaron en la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, donde la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en un acto hermoso reafirmó su lealtad a Maduro y lo reconoció como único Comandante en Jefe. En la voz de Chávez se escuchó el himno nacional de Venezuela y la emoción podía cortarse en al aire. A los 4 900 combatientes allí formados y a los desplegados por todo el territorio nacional, el Presidente venezolano agradeció por la disciplina, la entrega y el sacrificio.
Entre los representantes de 94 países que estuvieron para respaldar a Maduro también en el patio de la academia militar, se encontraba Díaz-Canel, que trajo a Caracas la solidaridad del pueblo cubano para con una Revolución asediada, pero mucho más amada.

Cerca de las cinco de la tarde el Presidente de la Mayor de las Antillas partió hacia su Patria, llevando en los bolsillos el cariño del noble pueblo venezolano que lo aupó por dondequiera que estuvo. Fue esta otra jornada para estrechar el cariño, y también el apoyo, entre dos países que han preferido levantar banderas de dignidad en medio de los obstáculos más difíciles y han salido victoriosos.
Autor: Leticia Martínez Hernández | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.