Máximo Gómez, un cubano de acción, derecho y corazón

Este 18 de noviembre se conmemora el 178 cumpleaños de Máximo Gómez Báez, el Generalísimo, un dominicano de nacimiento y un cubano de acción, derecho y corazón. Hoy le rendimos un sencillísimo homenaje a ese inmortal en la historia de Cuba y de América.

La fecha del 18 de noviembre y el onomástico de Máximo Gómez se basa en el día en que él, siempre festejo su nacimiento, por lo que aparece recogido que ese día de 1836 al oeste de Santo Domingo, República Dominicana, nace en Baní, quien fuera uno de los militares más exitosos del siglo XIX.

 

Hijo de Andrés Gómez Guerrero y Clemencia Báez Pérez de origen humilde, a los 16 años ya formaba parte del ejército dominicano que luchaba contra la invasión haitiana.

 

El 18 de noviembre de 1863 es ascendido al grado de Comandante de Caballería  y luego del fin de la anexión de República Dominicana de España tras el pago de 20 millones de pesos pasa a formar parte del grupo de reserva.
Llega a Cuba el 13 de julio de 1865 a bordo del vapor Pizarro acompañado por parte de su familia. Se establece en el ingenio Guanarrubí, perteneciente a la región del Dátil, jurisdicción de Bayamo y comienza  a trabajar en diferentes labores agrícolas y la compra venta de madera.


Es su amigo José Vázquez quien lo acerca a la conspiración por la independencia de Cuba y se integra al grupo de El Dátil, liderado por Eduardo Bertot Miniet donde muy rápidamente destacan sus ideas dada su experiencia en combate.

Al producirse el alzamiento del 10 de octubre y comenzar así la que se conoce como Guerra de los Diez Años o Guerra Grande, Máximo Gómez se alza en El Dátil, con Esteban Estrada, Francisco Maceo Osorio, Lucas del Castillo, Eduardo Bertot y otros patriotas. Se le otorgan los grados de sargento pero ya el día 18 es ascendido a Mayor General por Carlos Manuel de Céspedes en la finca Santa Isabel, en las afueras de Bayamo y asignado a las fuerzas del Mayor General Donato Mármol en la jurisdicción de Santiago de Cuba.


Obtiene el mando directo de una tropa mambisa el 22 de octubre y en la acción de Tienda del Pino. Llamada así por Gómez en su Diario de Campaña y también conocida por, Pinos de Baire, el Generalísimo conduce la primera carga al machete en nuestras guerras por la independencia.


Este procedimiento bélico era empleado por los defensores dominicanos contra los invasores de Haití y fue introducido por Gómez en Cuba, donde alcanzó mayor dimensión con la combinación del binomio machete-caballería, que se convirtió progresivamente en la forma fundamental de aniquilar al enemigo en los combates y batallas.
Incontables fueron las victorias militares de Máximo Gómez en las guerras de independencias cubanas, la Sacra, Palo Seco, Mal Tiempo, las exitosas campañas de la Lanzadera y la Reforma, su papel en las invasiones a occidente en la guerra de 1868-1878 y la 1895. Sus éxitos militares y su sobrada inteligencia le fueron reconocidas hasta por sus más acérrimos enemigos.

 

Gómez pasó muchas penurias en la llamada etapa de la Tregua Fecunda, pero nunca flaqueó su espíritu y su entrega a la causa cubana es por eso que cuando José Martí le escribe el 13 de septiembre de 1892 desde Santiago de los Caballeros pidiéndole y citamos: “…"El Partido Revolucionario Cubano viene hoy a rogar a usted que, repitiendo su sacrificio, ayude a la Revolución, como encargado supremo del ramo de la guerra, a organizar, dentro y fuera de la Isla, el Ejército Libertador (...) Yo ofrezco a usted, sin temor de negativa, este nuevo trabajo hoy que no tengo más remuneración que brindarle que el placer de su sacrificio y la ingratitud probable de los hombres..." fin de la cita.

El generalísimo responde con prontitud el día 15, “…desde ahora puede contar usted con mis servicios”. Firmó de conjunto con Martí el Manifiesto de Montecristi el 25 de marzo de 1895, documento que fue el programa de Lucha de la guerra.

 

Pero Gómez fue además de un hombre de acción, un hombre de pensamiento profundo e ideas claras, estos son algunos de sus pensamientos: “Ahí está mi fe, porque todas las revoluciones que hacen los pueblos son las que principian por hacer temblar y concluyen con el triunfo. Sólo el proletario tiene corazón bastante para llegar donde quiera y por cualquier camino"

 

Otro dice así. "Jamás aunque ande como ando, con los fondillos remendados, tomaré parte en evoluciones ni en política de partidos, sino en revoluciones de principios e ideas, Jamás trataré de imponerme en ningún sentido, puesto que no quiero ni ambiciono nada"

 

A unos días de conocer de la caída en combate de Antonio maceo y su hijo Francisco Gómez Toro, panchito, escribe a la esposa del titánd e bronce Maria Cabrales: "Nuestra antigua amistad, de suyo íntima y cordial, acaba de ser santificada por el vínculo doloroso de una común desgracia. Apenas si encuentro palabras con que expresar a usted la amarga pena y la tristeza inmensa que embarga mi espíritu. El General Maceo ha muerto gloriosamente sobre los campos de batalla, el día 7 del mes anterior, en San Pedro, provincia de La Habana. . .A esta pena se me une, allá en el fondo del alma, la pena cruelísima también de mi Pancho, caído junto al cadáver del heroico guerrero y sepultado todo con él, en una misma fosa, como si la Providencia hubiera querido con este hecho conceder a mi desgracia el triste consuelo de ver unidos en la tumba a dos seres cuyos nombres vivieron eternamente unidos en el hondo de mi corazón".


Al producirse la ocupación norteamericana en la Isla, Gómez no emprendió acción alguita a pesar de su alto rango militar al no sentirse con los derechos de un cubano de nacimiento, pero nunca estuvo de acuerdo con esas acciones, y no confió ni un ápice en la “buenas intenciones de los americanos”.  

 

Ya en la Habana y al ser destituido de la tristemente celébre Asamblea del cerro por un grupo de ambiciosos cubanos escribe en un manifiesto al pueblo cubano: "...Extranjero como soy, no he venido a servir a este pueblo, ayudándole a defender su causa de justicia, como un soldado mercenario; y por eso desde que el poder opresor abandonó esta tierra y dejó libre al cubano, volví la espada a la vaina, creyendo desde entonces terminada la misión que voluntariamente me impuse. Nada se me debe y me retiro contento y satisfecho de haber hecho cuanto he podido en beneficio de mis hermanos. Prometo a los cubanos que, donde quiera que plante mi tienda, siempre podrían contar con un amigo."

El apoyo del pueblo fue total en toda Cuba, la Asamblea tuvo que renunciar y Gómez fue fiel a su pensamiento, se retiró a una vivienda en el vedado en D, entre Calzada y Quinta donde murió siendo pobre el 17 de junio de 1905, a la edad de 69 años.

 

Máximo Gómez Báez es uno de los hombres más grandes de la Historia de Cuba, uno de sus mejores militares, uno de sus más valerosos hijos, que amó, sufrió y lucho por la independencia de un pueblo sacrificando el amor de su familia y el bienestar personal. Fue un hombre de pensamiento y acción sin ambición alguna que fuera ver a Cuba libre, se ganó por derecho propio la nacionalidad cubana y un lugar entre los imprescindibles soldados de la Patria.

 

Fuentes consultadas Ecured y Bohemia

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