!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Y regresaron !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Tenía la seguridad de que volverían, porque mi mayor certeza se fundaba en creer en la esperanza y el amor. Sin embargo, en la hora de abrazar esa verdad no encuentro las palabras para dibujar el sentimiento que estalla en mi pecho.

La alegría es indescriptible. Es una victoria tan soñada, tan esperada que habrá que construir las palabras o la manera de decirle hoy a Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Gerardo Hernández, cuánto nos conforta, nos llena, saber que están de nuevo en casa.

 

Fueron 16 años de injusto encierro, de distancia, soledades y dolor, muros que supieron anular nuestros hermanos. Pero igualmente gigantescas, múltiples y diversas fueron las muestras de solidaridad, con la causa de Los Cinco en el planeta.

 

Es que ellos no eran simplemente los Cinco antiterroristas cubanos, ellos tuvieron la virtud de de convertirse en amigos, hermanos, hijos, padres; en sangre y piel de cada una de las personas que aprendió a quererlos, a reconocerlos, a valorarlos, a esperarlos.

 

La bendita culpa de que hayan vuelto nuestros héroes la tienen los poemas, las canciones, la música que cantó sus nombres y razones; la tienen también los brazos de Graciela, las palabras de la Polilla cubana, la ternura de Alicia Jrapko, la bondad de Bill, el cariño de Wafi, la Luz de Arléen, el amor de los niños y las maestras de nuestro Comité Alas de libertad de Jaruco, el pueblo y los pueblos del mundo.

 

En estos años la historia de Los Cinco fue contada y multiplicada tantas veces que al silencio no le quedó otro remedio que abrir la puerta. Y fueron tantos los puentes de amor que construimos hasta las celdas que los aprisionaron, que a la maldad fue preciso internarla en cuidados intensivos para siempre.

 

Algunos me preguntan qué sucederá con las Alas de libertad, ese comité solidario y ese programa radial, que construimos en Jaruco para reclamar la libertad de los Cinco, y respondo: Mientras en el mundo exista una causa que defender, una risa que rescatar, una lágrima que enjugar, las alas continuarán su vuelo.

 

Los Cinco me lo enseñaron hace tiempo, cuando fueron capaces de quedarse del lado de la verdad, de la vida, de su pueblo y del amor. Es mi deuda eterna con ellos.

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