El beso de Adriana y Gerardo

Fue dando brincos desde que colgó el teléfono hasta la celda. Era la primera vez que se escuchaban después de tres años. Por fin podía tener la confirmación de que “¡Adriana existía!”, saber cómo estaba la familia.

 

Esa fue la reacción de Gerardo Hernández Nordelo cuando habló por primera vez con Adriana estando en prisión. Pero hoy es diferente, luego de su regreso a la Patria este 17 de diciembre, Adriana y Gerardo ya están juntos.

 

Quizás narrar las imágenes transmitidas por la televisión cubana, ese añorado reencuentro, es indescriptible. Y es que el sueño de la novia eterna, la hermosa mujer que por 16 años luchó incansablemente por el regreso de su esposo, porque la llama de ese amor se mantuviera viva, se hizo realidad.

 

Estos años no lograron apagar en Adriana unos ojos llenos de amor y esperanza. La esposa de Gerardo Hernández, uno de esos hombres sencillos devenidos héroes, supo dar lecciones si se habla de resistencia, verdad y lealtad.

 

Y es que un amor que pudiera parecer tan imposible e inmaterial, que nació en ella con solo 21 años, supo alimentarse bien de ciertos detalles, aun en la distancia.

 

Adriana y Gerardo traspasaron las barreras de la distancia y el tiempo, esas que quedaron disueltas con un apasionado beso, porque solo el amor engendra la maravilla, solo el amor convierte en milagro el Barro.