Jorge Luis Mesa, el físico

Quizás hablar de un hombre que vivió poco más de 30 años resulte difícil, pues algunos se preguntarán qué hizo tan relevante para que sea recordado por muchos.

Y es que Jorge Luis Mesa, mi profe de Física, en la Secundaria Básica Amado Contreras, del poblado de Caraballo, fue un hombre de pedagogía y ciencia, y aunque se fue muy pronto de este mundo sembró en varias generaciones de estudiantes la semilla que los convirtió en hombres y mujeres de ciencia.

 

Mailey, Alejandro, Laritza, Orledys son solo algunos que abrazaron el amor por el laboratorio, la aplicación y fabricación de fármacos, las probetas, la báscula, el microscopio y otros instrumentos ópticos y de medición.

Recuerdo las clases del profe los martes y jueves en el laboratorio de Física, a solo dos puertas de mi aula.

 

Esperábamos con ansias las prácticas con el termómetro, el voltímetro, la regla, hablar del Movimiento Rectilíneo Uniforme, la Ley de Pascal, la caída libre y la inercia.  

 

Aunque el físico, como cariñosamente le llamábamos sus estudiantes, era de un carácter serio y responsable, combinaba muy bien su saber con prácticas de la vida cotidiana, iniciativa que amenizaba los encuentros y solventaba en gran medida la ausencia de medios de enseñanzas pues le tocó una etapa difícil dentro del Sistema Educacional cubano, algo que superó con creces.


Y es que así era mi profe de Física, Jorge Luis Mesa, innovador, emprendedor, práctico, un hombre que amó a la pedagogía, a la física y a la ciencia.

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