Memorias de Leonela

Hace solo un mes, en el contexto de la jornada por el Día del Educador cubano, relataba en esta Radio Emisora el privilegio que tuve de conocer a una espectacular mujer, de nombre tan alto como las palmas de esta Isla, un nombre que ensanchó desde las aulas de Cuba y de las de muchos lugares en el mundo,  Leonela Inés Relys Díaz.

 

Y la noticia de su deceso el pasado sábado 17 de enero me llegó como puñal en el alma. Entonces pensé rememorar aquellos instantes de intercambios intensos.  

 

La conocí por azar, por esos días de diciembre 2009 cuándo los integrantes de la Misiones Esperanza Social, Robinson, Rivas y Sucre en el Estado Bolívar, en Venezuela, festejábamos el Día del Educador cubano.

Sabía de sus responsabilidades en la patria del Libertador, de la basta experiencia en la profesión reflejada en sus canas y que mostraba con aquella dulzura y pasión al hablar con algunos de sus alumnos allí presente, a quienes con amor enseñó a leer y escribir.

 

Pero después supe que Leonela Inés Relys Díaz era mucho más que esa sencilla mujer sentada junto a otros colegas, quienes en modesta pero emotiva velada, homenajeaban a la maestra de generaciones.

 

Solo un instante bastó para que las dotes de buena comunicadora de Leonela conquistaran mi atención y fueran el inicio de una amistad, que aunque en la distancia se nutrió de cartas, correos electrónicos y postales.

 

Alfabetizadora, formada como joven maestra Makarenko y doctora en Ciencias de la Educación, Leonela Inés Relys Díaz fue una clave indispensable en la elaboración del programa de alfabetización Yo, sí puedo que ha beneficiado a ocho millones de personas y permitió llevar a más de 30 países la bendición del conocimiento.

 

Recuerdo muy bien que en una de las últimas conversaciones telefónica que con mi entrañable amiga, le pregunté que en su más de medio siglo de experiencia en el magisterio cuál fue el mayor reto profesional. Tras un largo suspiro llegó una respuesta: “El mayor reto de cualquier maestro es sin dudas enfrentarse cada día a un aula y satisfacer las inquietudes y preguntas del alumnado”.

 

La maestra Leonela Inés Relys Díaz, también tuvo la oportunidad en el año 2000  de cumplir una tarea encomendada por el líder histórico de la Revolución cubana, emprendió un proceso de alfabetización radiofónica en Haití, totalmente en francés.


Pero como cada tarea emprendida por ella, fue un éxito que aun hoy cosecha frutos.

Y como confesó en una ocasión Leonela Inés Relys Díaz: "Hasta el último día que pueda tomar un lápiz y enseñar, voy a estar cumpliendo esa misión".  Misión que toda Cuba y millones de personas en el mundo le agradecerán por entregar corazón y alma al manual y la cartilla del Yo, sí puedo.

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