Le pusieron Camilo pero su nombre es Cuba

El seis de febrero es una fecha hermosa para la los cubanos, un día seis del segundo mes del año pero de 1932 nació en la Habana, Camilo Cienfuegos Gorriarán, sin duda una de las figuras más emblemáticas e importantes en la historia de la patria.


El Héroe de Yaguajay,  el hombre de las mil anécdotas, el de la amplia sonrisa, el joven sastre, el señor de la vanguardia, fueron algunos de los sobrenombres por los que se conoció a Camilo Cienfuegos, un joven cubano que le tocó vivir en una época difícil para Cuba y que escogió el camino de libertad y la justicia.


Y es que cada país tiene a sus héroes y mártires. Cuba tiene muchos, pero Camilo destaca en particular. Fue un hombre como cualquier otro, alto, delgado, de una barba negra, y una jovialidad que lo acompañó siempre. Un cubano de los pies a la cabeza. Sus viejos le pusieron Camilo, pero podrían haberle puesto por nombre, Cuba.


No viví en su época, no sufrí como él de la miseria de la Habana antes del 1959, no participé en las huelgas a las que fue, no estuve con él bajo el frío de New York, la Sierra Maestra o las balas de Yagauajay, y sin embargo siento que lo conocí, que lo conozco.


Porque aquellos que convivieron con Camilo Cienfuegos Gorriarán alguna vez, hablaron de él con tanta alegría y orgullo que contagian. Se hizo un lugar en la historia por convicción, por su ejemplo, por tener un corazón muy grande y una valentía y fidelidad a toda prueba.


Salió del pueblo, fue el último que se unió a la expedición del Yate Granma y se convirtió luego en uno de los primeros. Con cariño millones de cubanos crecimos oyendo sus anécdotas y enseñanzas. Y nunca antes a decir de muchos viejos que vivieron aquellos días, se ha visto a Cuba más triste que cuando se perdió en el mar, en su regreso a La Habana, fue el 28 de octubre de 1959, tenía 27 años, millones de cubanos lloraron expresando su dolor y desconsuelo.


Cuando le rendimos homenaje al hombre que nació en Lawton un 6 de febrero de 1932, le rendimos homenaje a todos los héroes y mártires cubanos, porque Camilo simboliza la historia misma de la patria.


Fue un hombre ejemplo, que dio el pecho a las balas, nunca huyó del peligro, hizo siempre lo que dijo, y se preocupó más por los demás que por él mismo. Camilo fue eso y mucho, mucho más.


Porque nadie lo dude Camilo Cienfuegos, el guerrillero completo que sabía hacer la guerra con colorido, como lo describió el Che, vive en cada cubano que este dispuesto a morir por no dejar de ser libres.


Guardaré siempre una imagen en particular, que aún cuando la veo humedece mis ojos, fue aquel 26 de octubre-curiosamente el día de mi cumpleaños- de 1959 cuando desde el Palacio de la Revolución se dirigió al pueblo y clamó a toda voz al final de su discurso, un fragmento del poema Mi bandera de Bonifacio Byrne, “…si desecha en menudos pedazos, se llega a ver mi bandera algún día, nuestros muertos alzando los brazos, la sabrán defender todavía”

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