La grandeza de un héroe anónimo

La grandeza de un héroe anónimo, no se me ocurrió una frase mejor para calificar a Juan Bautista Rodríguez, el joven venezolano que salvó la vida del inolvidable Comandante Hugo  Rafael Chávez Frías, cuando el Golpe de Estado de abril de dos mil dos.

 

Hace unos años el consagrado militar concedió una entrevista exclusiva a los Servicios Informativos de la Radio Cubana, grabación que guardé con cuidado para una ocasión especial, y hoy a dos años de la desaparición física de Hugo Chávez, comparto con usted amigo radioyente el testimonio de ese soldado bolivariano de cómo se vivieron aquellos días de abril en Venezuela.

 

Juan Bautista Pérez: Narrar la historia de aquellas jornadas para mí es extremadamente conmovedor. Al enterarme de que el presidente Chávez estaba secuestrado en la base militar y que la mayoría de los allí presentes eran golpistas me dejaban en un estado de incertidumbre pues en ese entonces no sabía que hacer.


Y creo que lo se me ocurrió nada mejor que hacerme pasar por un soldado que estaba en contra del Comandante. Adopté frente a los golpistas una actitud grosera y extremista con el objetivo de ganarme su confianza y poder llegar al lugar donde estaba secuestrado el presidente. Y lo logré.


Lo tenían encerrado en un cuartito de enfermería con ropa deportiva y muy preocupado por la situación.
Verlo así me conmovió tanto que enseguida dije: Dios mío, qué está pasando aquí. Él se levanta y le digo: Primero que nada mi Comandante, sácame usted de una duda, ¿usted renunció? Entonces me abraza y me dice: hijo, yo no he renunciado, ni renunciaré, estos me van a fusilar, a desaparecer”.


Y sin pensarlo mucho le hice un juramento: Mi Comandante, le juro ante Dios, mi Patria y mis hijos que usted sigue siendo mi Comandante, que como sea me fugo de aquí, hágale una nota al pueblo y a su familia y métela dentro de la papelera.

 

Una pequeña nota escrita de puño y letra del Comandante Chávez, en manos de Juan Bautista Rodríguez, develó la verdad de lo que sucedía con el presidente electo de Venezuela.   

 

Juan Bautista Pérez: Maniobré mucho para poder sacar la nota de la base de turismo y llevarla hacia el Batallón de Paracaidistas  a casi dos horas de donde estaba el presidente.


Allí me personé ante el Comandante Martínez Hidalgo, a cargo de la instalación, y sin vacilar ante la nota que cargaba de mi presidente Hugo Rafael Chávez Frías, hicimos lo correcto para dar a conocer a la opinión pública internacional de que el Comandante estaba vivo.


Luego se puso en marcha un perfecto plan de rescate hasta que por fin regresa el presidente Chávez regresa al Palacio de Miraflores en la madrugada del domingo 14 de abril de 2002.


Y momento emocionante para mi fue cuando al dirigirse a su pueblo, su primer abrazo fue para mi, un modesto Cabo de la Guardia Nacional que con orgullo sirvió a su Comandante.

 

El joven militar venezolano Juan Bautista Rodríguez, no sintió miedo ante las acciones de secuestro del presidente Chávez y confesó que lo hubiera hecho cuantas veces fuese necesario.  

 

Juan Bautista Pérez: Era un momento decisivo para mi Patria y para mi pueblo, y tenía un compromiso con mi Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.  El único sentimiento que experimenté fue rabia hacia por golpistas por lo que estaba sucediendo.

A dos años de la desaparición física del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías, el joven Juan Bautista Rodríguez, héroe anónimo que burló la vigilancia para difundir noticias de los sucesos golpistas del 2002 en Venezuela, confesó por estos días su confianza en el legado de Chávez, en el rumbo que emprende la Revolución Bolivariana y en los miles de jóvenes que como él arriesgarían todo por la seguridad y el bienestar de la Patria.