Regalo para un amigo lejano

Categoría: Especiales
Publicado el Lunes, 02 Marzo 2015 20:16
Escrito por Por Marlene Caboverde marlene@cmbt.icrt.cu
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Un héroe nace de la pasión y el dolor, y está ahí, sumergido en la vorágine de la vida al alcance de nuestras miradas, pero muchas veces pasa inadvertido. Y es que un héroe es un hombre o una mujer de carne y hueso, y lo que lo distingue del resto de las personas es su determinación de obrar por el bienestar colectivo sin importar las consecuencias.

 

Tengo un amigo que es un héroe y ese doble privilegio me enorgullece y me conforta. Su nombre es Rotceh Ríos Molina y este dos marzo está de cumpleaños lejos de Patria, la familia y los amigos. Él llegó a mi vida fortuitamente, como suelen hacerlo las mariposas y las hadas que me asisten para continuar contando y cantando las vidas de los demás.

 

Treinta años cumple mi amigo Rotceh, pero tengo la certeza que él no nació solamente aquel dos de marzo de mil 985, sino que ha tenido que alumbrarse a sí mismo muchas veces más, desde que llegó a Sierra Leona, en África Occidental, el primero de octubre de dos mil 14.

 

Y es que Rotceh es uno de los protagonistas de la batalla que libra la humanidad contra uno de los virus más terribles de los últimos tiempos: el Ébola. Como Especialista de Medicina Interna le sobra talento, pero lo que lo coloca en la lista de los héroes es ese costado suyo aventurero y mágico, que lo lleva a desafiar a la muerte solo para salvar otras vidas.

 

Cuentan que Rotceh fue en su infancia como los otros chicos, pero lo que le distinguió de los demás fue su determinación de ser médico cuando apenas levantaba una cuarta del piso. Con esa idea fija perseveró en los estudios, llegó a la universidad y realizó su sueño.

 

Hoy el médico de Jaruco, Rotceh Ríos Molina es uno de los 165 colaboradores del Contingente Internacional Henry Reeve que trabaja en Sierra Leona para cerrarle el paso al Ébola.

 

Aunque él no acepte todavía su condición de héroe, sencillamente lo es desde el mismo momento que dijo sí cuando le propusieron la riesgosa misión de marchar a África para desafiar una enfermedad altamente contagiosa y letal.

 

Rotceh jamás imaginó verse enrolado en una misión de tal magnitud, nunca sospechó que viviría para ser actor principal en un episodio que embellece la novela de la vida porque dibuja desde su sacrificio personal uno de los cantos más hermoso al humanismo y la solidaridad.

 

Rotceh está de cumpleaños y desde la distancia nada más podemos ofrecerle que el premio de nuestro abrazo intangible, en cambio, es él quien nos obsequia con su heroísmo y su bondad.

 

Ahora mismo debe estar como cada día velando por la salud y el bienestar de los demás en su hospital Doctor Cuba, ubicado en el Distrito de Waterloo, cerca de Freetown, capital de Sierra Leona. Será el día de su cumpleaños otra jornada de labor para el joven médico de San Antonio de Río Blanco. Le faltará el abrazo de la madre, los besos de su esposa y la ternura de sus dos hijitos, pero le sobrarán fuerzas para seguir fecundando el mundo de esperanzas y de amor.