El poder de la palabra

Sobre la prensa dijo Martí: “…es proposición, estudio, examen y consejo; que no es el oficio de informar frívolamente sino, de encaminar, explicar, enseñar, dirigir...”

 

Así fue el periodismo que hizo durante su vida y precisamente en homenaje al periódico Patria creado por él en 1892, es que cada 14 de marzo en Cuba celebramos el Día Nacional de la Prensa.


Ser periodista, escribió Gabriel García Márquez, es el mejor oficio del mundo pues el periodista, al decir de Carpentier, es un cronista de su tiempo. El ejercicio del periodismo supone llevar a cuestas la lección del Principito y descifrar lo que es invisible a los ojos.


Es un investigador, un rastreador de la verdad, es un analista, un aventurero, un soñador, un artista y un orfebre del pasado, el presente y el futuro. Conocer la palabra, dominarla, esgrimirla y ofrecerla como el agua a la sed, es en esencia el secreto de tan interesante labor porque, el periodista se interesa por todo y por todos.


En estos tiempos donde la crónica roja inunda la prensa del mundo, en Cuba se hace un periodismo revolucionario, que va desde lo nacional hasta lo local y ambos se complementan y tienen sus encantos.
El periodismo comunitario colorea, enaltece, dignifica objetos, lugares, sucesos y nombres que renacen y se inscriben en la historia gracias a la labor periodística. El nacional, estremece, es un canto mundial y hace de Cuba algo más que un nombre en un mapa.


El periodista no sirve fríamente a un órgano de prensa, se da a todos; tiene el deber de convertirse en amigo del obrero, del campesino, del científico, de los artistas y los niños.

 

Su deber sagrado es conquistar, convencer, enamorar, pero también es demandar, exigir, alentar y alertar. Jamás una frase hiriente, nunca el engaño pues su misión es hacer universal la razón y la verdad.


Vivimos tiempos en que las dudas y las desesperanzas se confabulan y acechan; época donde quiere imperar el dinero y pareciera infranqueable la impunidad de quienes diseminan el odio y la indiferencia.


En estos tiempos el periodista es un soldado que desconoce el cansancio porque la estrategia y el fin de su ejercicio es demostrar que el sueño no es una utopía.


Los periodistas de hoy estamos comprometidos con el planeta y su defensa. Nuestro deber es proteger la buena obra conquistada, la hazaña, la palma, la sonrisa, la confianza. Y para ello sólo contamos con el poder de la palabra.