Salvar el museo de Jaruco, salvar la identidad

Desde el 16 de septiembre del pasado año el museo de Jaruco permanece cerrado al público, aunque continúa ofreciendo servicios de información a docentes, alumnos y otras personas que lo requieran, y mantienen su programa de actividades en el taller para discapacitados, la Casa de Abuelos y el Universidad del Adulto Mayor de San Antonio de Río Blanco.

 

Lo que teme la directora de la institución cultural, Aleida Hernández Rodríguez, es que esa situación continúe por tiempo indefinido, incluso lo que parece avizorarse, dijo, es que Jaruco pierda su museo.

 

Con respecto a este tema, lejos de simplemente plantear la situación, mi propósito es más bien es alertar acerca de lo que representa la otrora cárcel de la Ciudad Condal como salvaguarda del patrimonio histórico de la localidad.

 

Hagamos primero una retrospectiva. En el primer trimestre de 2014 el museo de Jaruco debió ser objeto de varias acciones de mantenimiento y reparación, que no fueron ejecutadas hasta el segundo semestre del año, o para afirmarlo con toda propiedad, fueron mal ejecutadas.

 

El objetivo era remozar las paredes, muros exteriores y la cubierta, para eliminar la humedad y las filtraciones que atentan contra la preservación adecuada de los documentos, objetos y otras fuentes del conocimiento histórico que atesora el museo municipal.

 

Sin embargo, la Unidad de Mantenimiento Constructivo de Jaruco a cargo de la obra dejó sin terminar los trabajos, que fueron pagados de antemano, subrayo, argumentando que no contaban con los andamios para ejecutar las acciones constructivas a más de un metro de altura, y como se sabe este inmueble de estilo colonial es de puntal alto.

 

Para no hacer más larga esta historia, les diré que para facilitar la reparación el colectivo del museo desmontó paneles y vitrinas devorados hace tiempo por el comején, y como era de esperarse esos objetos, acabaron de descomponerse en su mayoría.
 
La Dirección de Educación Cultura y Deportes de Mayabeque había destinado en 2014 cuatro mil pesos convertibles para restaurar la carpintería, y montar un nuevo guión que le devolvería el brillo y la prestancia al museo de Jaruco, pero al no ejecutarse en tiempo el presupuesto se perdió.

 

Ahora depende de la voluntad del Gobierno Local que el museo de Jaruco no desaparezca porque ese será su destino, atendiendo a Ley del Sistema Nacional de Museos aprobada en 2009, que en el capítulo tercero refiere textualmente: “En cada uno de los municipios de la República de Cuba, siempre que hayan condiciones para ello, existirá un museo municipal.” Y también se explica que tales instituciones no conllevan inversiones, por lo cual las implicaciones económicas no se prevén y se encuentran en el presupuesto del Estado.

 

En similar situación al de Jaruco se encuentran otros cuatro museos de la provincia de Mayabeque, cerrados también desde hace tiempo. Creo que es imprescindible volver la mirada hacia esos guardianes de la historia que custodian y preservan un caudal de tesoros que nos identifican y nos muestran de dónde venimos y hacia dónde vamos. Es un desafío que vale la pena asumir.