Güáimaro, piedra angular en el desarrollo de la guerra y la cubanía

El 10 de abril es una fecha significativa en la Historia de Cuba, en 1869 comenzó en Güáimaro, Camaguey, una asamblea que dejó organizado el gobierno de la República en Armas y que esbozó la primera constitución cubana.

José Martí no quiso dejar pasar la ocasión y hizo coincidir la fundación del Partido Revolucionario cubano (10 abril 1892) con el 23 aniversario del encuentro en Güáimaro.

 

La guerra por la independencia de Cuba comenzó el 10 de octubre de 1868. Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, se vio forzado a tomar la iniciativa ante el peligro inminente de ser descubierta por los españoles toda la conspiración.

 

Así y como es conocido, proclamó la libertad de sus esclavos, los invitó a alzarse con él y dio a conocer al mundo el Manifiesto del 10 de octubre, donde se explicaban con detalles las cusas del levantamiento armado por parte de los cubanos. Poco a poco en otras regiones del centro y oriente del país se fueron sucediendo levantamientos armados y la guerra contra España y su terrible dominio colonial era un hecho.

 

Entonces se imponía una reunión que diera verdadera forma a la guerra y la dotará de una dirección que se encargara de velar por el decursar de los hechos y a la vez asentar los derechos y deberes de los ciudadanos cubanos.

 

No fue hasta abril que se dieron las condiciones para tal encuentro, el lugar escogido fue Güáimaro, en Camaguey, allí asistieron como hombres claves por el Oriente: Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Antonio Alcalá, Jesús Rodríguez y José María Izaguirre.


Por la región del Camaguey un joven líder, Ignacio Agramonte, además de Salvador Cisneros Betancourt, Antonio Zambrana, y Miguel Betancourt. Y representado a Las Villas, Miguel Jerónimo Gutierrez, Eduardo Machado, Antonio Lorda, Arcadio García, Honorato del Castillo y Tranquilino Valdés.

 

Hay que apuntar que las reuniones fueron arduas y los debates bien calientes, había mucha disparidad en los criterios sobre todo en la forma en que debía funcionar el gobierno. Los representantes del Camaguey y Las Villas prácticamente se unieron en los criterios y al final se tomaron importantes acuerdos.

 

Los cargos quedaron establecidos así: Presidente de la República en Armas: Carlos Manuel de Céspedes; Presidente de la Cámara de Representantes: Salvador Cisneros Betancourt, Vicepresidente: Miguel Jerónimo Gutiérrez; Secretarios de la Cámara: Antonio Zambrana e Ignacio Agramante, quien renunció de inmediato para incorporarse al ejército, y fue nombrado General en Jefe: Manuel de Quesada.

 

Hay que destacar que la Cámara de representantes tenía en sí todo el poder ejecutivo lo que lo alejaba del criterio de Céspedes pues el Padre de la Patria afirmaba con toda razón que la guerra, y su curso cambiante de forma constante, se podía ver entorpecida por las decisiones de quienes no estuvieran directamente en ellas y por demoras innecesarias.

 

Por otra parte se decidió que la bandera nacional sería la diseñada por Miguel Teurbe Tolón que es la que tenemos hoy, y que la que Céspedes utilizó para el alzamiento el 10 de octubre pasara a formar parte del Tesoro nacional y que presidiera de forma solemne las Asambleas del Parlamento cubano. Apuntar que los votos finales de esta decisión fueron los de los camagüeyanos y villareños.

 

Entre los logros más significativos que tuvo la Asamblea de Güáimaro está sin dudas la creación de la primera Constitución cubana.

 

Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana, elaboraron el proyecto de Constitución, que en lo fundamental resultaría aprobado, se concentraba en la parte orgánica del texto constitucional, y se dedicaban 23 de sus 29 artículos a la definición del carácter y estructura del nuevo Estado. Este asumía la forma republicana y adoptaba la clásica división de poderes, ejecutiva, legislativa y judicial, a la vez que disponía la distribución del territorio nacional en cuatro estados; Oriente, Camaguey, Las Villas y Occidente.

 

El artículo 24 de la carta Magna expresaba: "Todos los habitantes de la República son enteramente libres", hecho que sin dudas definía el carácter de la guerra cuyos dos objetivos principales siempre fueron la abolición de la esclavitud y la independencia de Cuba.

 

También la mujer en Güáimaro estuvo representada por Ana Betancourt quien les expresaría a los presentes: “Ciudadanos aquí todo era esclavo, la cuna, el color y el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color y emancipado al siervo. Llegó el momento de liberar a la mujer.”

 

En Güáimaro se asentaron las bases para la formación de una República democrática, dotada de una constitución y un sistema de leyes organizado, que habla bien de las intenciones de darle a Cuba la estructura de estado independiente, además se elevó el nacionalismo cubano y se creo una república con defectos eso sí, pero una república que buscaba lo mejor para los cubanos.  

 

Sobre la constitución y los resultados del encuentro Enrique Collazo, patriota cubano, expresó: “…hicieron una República con una constitución modelo, aún cuando no teníamos un palmo de tierra seguro en que clavar nuestra bandera… hicieron ciudadanos cuando necesitábamos soldados, dieron en fin, al recién nacido, el régimen de vida de un hombre maduro”.

 

Estas palabras recogen como pocas el resultado final de Güáimaro, done pudo un poco más el capricho de no dar más autoridad a Céspedes, pues fue en el mismo Güáimaro donde se comenzó a gestar el fracaso de la guerra, donde nació el regionalismo y el caudillismo pero sin dudas fue un hecho histórico necesario e importante para la guerra.

 

Fidel Castro expresó sobre la Asamblea: "Es admirable aquel empeño, aquel esfuerzo de constituir una república en plena manigua, aquel esfuerzo por dotar a la república en plena guerra de sus instituciones y de sus leyes. Cuales- quiera que hayan sido los inconvenientes, las dificultades y los resultados, el esfuerzo fue admirable".

 

José martí fundó su Partido Revolucionario Cubano un 10 de abril, en 1982, y la elección de esa fecha no fue por gusto, luego en Patria, con motivo de un aniversario de la Asamblea de Guáimaro, Martí afirmaría: "En los modos y en el ejercicio de la Carta se enredó, y cayó tal vez, el caballo libertador; y hubo yerro acaso en ponerles pesas a las alas, en cuanto a formas y regulaciones, pero nunca en escribir en ellas la palabra de luz".