Martí: el misterio que siempre nos acompaña

Así definió José Lezama Lima a José Martí, el Héroe Nacional cubano, quien hace 120 años cayó en combate en Dos Ríos. Sin embargo, la fecha es motivo de regocijo en Cuba porque ese hombre de La Edad de Oro tiene la facultad de renovarse y hacer diferente esa jornada en las escuelas, los centros de trabajo, las universidades, los museos, las galerías de arte, las bibliotecas.


En las plazas, parques y centros educacionales bustos, tarjas y monumentos erigidos en su honor se colman de flores, ecos, poemas y canciones, y su imagen revuela con un halo misterioso. Y es así, porque el Maestro desde su tiempo alienta, enseña, advierte haciéndose más útil y necesario en la búsqueda de nuevos derroteros para mejorar a la especie humana.


Como motivos, fórmulas, designios resurgen sus frases, “Patria es humanidad”, “Ser cultos es el único modo de ser libre”, “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”. Se escucha una y otra vez su voz, siempre como una invitación, o una alerta.


Muchos coinciden en que estudiarlo, descifrarlo es también una manera de cambiar todo lo que debe ser cambiado Por eso regresan a sus escritos científicos, obreros, historiadores, políticos, poetas, gente simple, niños, enamorados, y su fórmula del amor martiano Con todos y para el bien de todos se transforma en himno, bandera, estandarte.


El mundo poco se parece al que conoció Martí, no obstante él supo adivinar el alcance de la bondad y el egoísmo de los hombres. Previsor para unos, medio profeta para otros, de cualquier manera tuvo el acierto de adelantarse a la historia y presagiar la expansión imperialista, la unidad de los pueblos americanos, el desarrollo de la agricultura, la ciencia, la educación, las crisis ecológica y económica.


Y no solo previno, sino que también ofreció rutas, maneras: indicó conminó, convenció, apasionó.
Diverso en sí mismo, simple en su esencia, múltiple en su visión del mundo y de la vida, sobrepasó la frontera de la mortalidad para devenir eco, alas, galope que resuena como ese misterio alentador que al decir de Lezama Lima, siempre nos acompaña.