Llovió café con sabor a vendetta en el Monumental

Continúa la Copa América transitando por el plano de las sorpresas. Sí porque con todo y que muchos entendidos consideran al once de Colombia como uno de los grandes contendientes, la historia no miente. Y en ella Brasil transitaba rutilante por la competición frente a los colombianos con saldo de siete sonrisas, un empate y un único desliz. Hasta la noche del jueves.

 

 

Se sacudieron así los discípulos de José Pekerman de la derrota sufrida en cuartos de final del Mundial Brasil 2014, como también de una agónica espera de casi 24 años desde aquel 13 de julio de 1991, cuando sonrieron por última vez ante la Canarinha en este contexto.

Por si fuera poco los cafeteros dejaron trunca en 11 sonrisas consecutivas la cadena que venía eslabonando el Scratch en la segunda era Dunga.

Hay que reconocer que el encuentro tuvo de todo, desde un primer tiempo favorable a los colombianos, prestos a borrar la imagen y sanar la herida del estreno cabizbajo frente a Venezuela, hasta un Brasil que salió de los vestidores a revertir la realidad en el complementario. Pero todo quedó en infructuosos esfuerzos.

La estocada de gracia la propinó al minuto 35 el defensa central Jeison Murillo. Un zurdazo que enganchó al balón suelto en el área, tras un cobro de falta de cuadrado.

Ambos onces continuaron brindando un encuentro movido, de intercambios, presión en el medio sector e intención de anidar el balón en las redes contrarias.

Destaque también para el meta de Colombia David Ospina, quien mezcla de acierto y suerte, pudo mantener su arco inmaculado, en una noche en la que el astro del Barcelona Nweymar Jr. distó de mostrar toda su genialidad.

Incluso fueron los ánimos caldeados su gambeta menos eficas, pues al caer el telón un encontronazo con el ariete Carlos Bacca le mereció la cartulina roja a ambos. El altercado lo inició el brasileño, dominado por la impotencia de la derrota y quien con su actitud dejará más vulnerable aún a su selección hasta la instancia semifinal, si en definitiva llegan.

Pekerman se convirtió así en el primer DT argentino capaz de derrotar a Brasil al mando de una selección que no sea la albiceleste.

Cayó el muro de pragmatismo y efectividad edificado por Dunga, que por esas coincidencias de la vida inició frente a Colombia.

Brasil muestra otra imagen gris, no logra desempolvar aquel soñado jogo bonito y este jueves todas las miradas estarán dirigidas al Venezuela-Perú, pues la llave C también tiene envenenado el crucigrama de clasificación.

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