Ciudad Condal de Jaruco, historia y cultura

La Ciudad Condal de Jaruco se fundó hace más de dos siglos, se suele decir, no por crear un poblado más de Cuba, sino más bien a conveniencia de un hombre que deseaba ocupar un lugar más en la aristocracia y por ser reconocido en la realeza española, les hablo del criollo don Gabriel Beltrán de Santa Cruz y Aranda.

Tal vez, esto que le acabo de contar pueda ser parte de la siguiente interrogante. ¿Por qué fue fundada la Ciudad Condal San Juan de Jaruco?


Narra el texto, aún en formato digital sobre la historia de Jaruco, que tres factores se conjugaron para la fundación de la Ciudad Condal de San Juan de Jaruco. Otras de las  razones de don Gabriel, fue la adquisición de las fértiles tierras del corral de Jaruco, con sus aguas frescas y corrientes, montes ricos en árboles de madera dura, eficaz para la construcción, y su proximidad a la costa, características que provocarían interés a nuevos colonos e incrementarían el caudal de su dueño.


Importante también el beneficio económico para la corona española, que sin desembolsar ni un centavo vio construida una ciudad y recaudó fondos monetarios para acrecentar su bolsa, con el costo del trámite y con los impuestos a recibir de sus futuros pobladores.


En un inicio se vislumbraba un excelente destino para la futura Ciudad Condal de Jaruco, considerándose que uniría motivos de tipo militar, político y mercantil, sin embargo, numerosos  agentes externos, conspiraron  para que no ocurriera con exactitud, según el  plan. Pudieran ser dos de ellos, la muerte de don Gabriel y el propio desarrollo tecnológico de la Isla, que anuló el supuesto protagonismo de Jaruco en cuanto a lo que fue su ventajosa posición geográfica en la época en que se concibió.


Lo cierto es que se construyó la iglesia parroquial, la plaza de armas, el ayuntamiento y a medida que fueron pasando los años creció la población hasta lo que se conoce en nuestros días.


De alguna manera, digamos que hoy vivimos en un pueblo que surgió por puro deseo, o capricho de un criollo con buena posición económica. Irónicamente, agradezcamos entonces la pretensión de Don Gabriel y su esposa Doña Teresa, quienes erigieron  la ciudad donde vivimos hoy.

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