Amamantar sin mitos, ni miedos

Alrededor de la lactancia materna se han creado numerosos mitos que inciden negativamente en la cantidad de mujeres que a los pocos meses de dar a luz sustituyen la leche materna por el biberón. En los últimos años, nutricionistas, psicólogos, pediatras y psiquiatras realizaron investigaciones serias que demuestran cuán equivocadas están las mamás que en lugar de disfrutar la lactancia, se estresan y se preocupan de más.

Por ejemplo, hay mujeres que beben más leche con la creencia de que tendrán más leche. Eso es falso. Depende exclusivamente del vaciado de los pechos que aumente o disminuya la producción de este alimento.

Actualmente, en Cuba muchas de las madres que amamantan se niegan a comer aguacate por creer que producirá gases en el bebé. Según investigaciones recientes en España, los Estados Unidos y otras naciones del mundo, los gases en la primera etapa del recién nacido no tienen relación alguna con la ingesta de determinados alimentos.

También muchas mamás piensan que haciendo más largos los intervalos entre una toma y otra tendrán más leche, y esto tampoco es cierto, pues el flujo de leche aumentará si se ofrece el pecho al recién nacido a libre demanda, lo que además garantizará el buen desarrollo de su estómago.

Según otro estudio de la revista norteamericana Food and Nutrition, los lactantes no vacían completamente el pecho, sino que extraen aproximadamente el 63 por ciento de la leche disponible. Si el bebé deja de lactar es sencillamente porque se sació y si llora eso tampoco quiere decir que aún tiene hambre, sino por otras razones.

En la medida que el bebé crece mama con mayor frecuencia, y esto no significa que tiene mayor apetito o se queda con hambre. Algunas veces simplemente tiene sed, sobre todo cuando hay calor como por ejemplo en nuestro país.

Las madres deben estar relajadas al dar el pecho con la seguridad que si amamantan con mayor frecuencia mayor cantidad de leche producirán, y aunque algunas mujeres se extraen con el sacaleches para medir la cantidad que tienen, esto no sirve para conocer la medida exacta, pues como dicen los expertos, “un niño bien enganchado sacará mucho más”.

También es falso que el estrés, la menstruación o la gripe cortan la leche. El temor, la inseguridad, el desconocimiento, y sobre todo, la introducción del biberón, son las causas que reducen la producción de este primer alimento, suerte de vacuna y protección esencial que favorece el crecimiento y desarrollo saludable de los niños en la primera etapa de vida.

Amamantar es salud para la madre y el niño, y garantiza también que se reduzca la posibilidad de padecer cáncer de mama o de ovario, pero estos otros beneficios de la lactancia materna serán tema de otro comentario.

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