Había una vez: la pelota cubana

La historia de la pelota en estos Juegos panamericanos de Toronto 2015 podría comenzar así: había un vez un equipo de pelota de Cuba que fue a un evento internacional de no mucha categoría y no pudo ganar, ni siquiera discutir el oro como casi siempre le ocurría, y para muchos fue una meritoria actuación, y con su medalla de bronce vivieron felices para siempre.  

 

Así el cuento sería bien corto, aunque se ajusta a la realidad, no se entiende que Granma, en su artículo final sobre la pelota, tache la actuación cubana y la obtención del bronce como espectacular.

 

En esta ocasión hay dos aristas fundamentales por donde se escapó el triunfo, una la dirección del equipo en momentos claves, y las otras las mismas de siempre, cuyos responsables son mamá y papá del béisbol cubano, el INDER y la Federación y/ o Comisión Nacional de la disciplina y sus políticas, obsoletas y tozudas que nadie entiende.

 

Cuba debe llevar ya hasta un torneo infantil, a su primer equipo si no, no tiene ni chance serio de ganar y ni así basta para asegurar el triunfo, y que conste que hablo en el sentido figurado más grande que usted se pueda imaginar.

 

Pero vamos por parte. A Roger Machado lo que es de Roger Machado.
Una vez nombrado al frente del equipo el manager avileño, afirmó que tenía en sus manos un trabuco y que iba por el oro, hasta ahí lo podemos disculpar, me refiero a la parte del trabuco, porque hasta yo con ese equipo iría por el oro en un torneo como este.

 

Abandonos aparte, pues Yadiel Hernández, y Luis Yander la O, dejaron el equipo durante el tope con los universitarios norteamericanos, los cubanos cedieron en el mismo 3-2 con los jovencitos estadounidenses que según nuestros comentaristas televisivos acumulan muchas horas de vuelo, seguro que Cepeda, el irreconocible Freddy Asiel, Despaigne, Malleta, Rudy y el 95 por ciento del equipo no tiene horas de vuelo.

 

En fin, se llegó a los juegos y aunque no se lució bien se clasificó a semifinales, y medio mundo imaginó una fácil victoria norteamericana, pero no fue así, ante un lanzador que no superaba las 91 millas Cuba se sintió cómoda y llegó al séptimo con ventaja de cuatro carreras y allí hizo aguas el picheo relevo y la dirección de Roger Machado.

 

Trajo a Ismel Jiménez, un hombre de muchas horas de vuelo que nunca, absolutamente nunca en Cuba ha podido ganar el juego bueno, que bajo presión nunca ha superado el trámite, y fracasó, yo prefiero mil veces a un Jonder Martínez, aunque le desaparezcan mil pelotas que a un Ismel Jiménez en mi equipo, vaya no sé si me entienden la idea, tras el fiasco vino Livan Moinelo, uno al que le faltan horas de vuelo pero le sobra lo que no tiene Ismel, en esta ocasión no pudo hacer el trabajo, era lógico, ahí falló Roger Machado, el zurdo pinareño llevaba poco más de nueve entradas en tres días de labor, y luego el debutante Yunier Cano, muy verde, eso sí para esos momentos.

 

Al noveno se llegó empatado y si Cuba traería a Yoanis Yera al box ¿porqué no lo sacó desde el inicio con cuatro arriba? Sólo Roger lo sabe. Con hombres en las dos primeras bases sin outs, Raúl González no obedeció al director y no tocó la bola, y al final Despaigne se ponchó y la tomó con el arbitro, si bien es cierto que era un lanzamiento malo, malo igual era al que le tiró en la esquina de afuera y bueno el que se dejó cantar al medio con las bases llenas.


El final de la historia ya se sabe, se perdió con Estados Unidos y se ganó con mucho dramatismo el bronce ante uno de los equipos de Puerto Rico más flojos que se recuerden, sobre todo desde el punto de vista del picheo y la defensa. Salvar en el equipo Cuba a Rudy Reyes, que de un golpe hizo olvidar a dos peloteros como Yuliesky Gourriel y Luis Yander la O, realizando una labor a la que los dos antes mencionados no llegaron nunca vistiendo las cuatro letras del Cuba.

 

Hasta ahí llega Roger Machado, pero decir que él fue responsable por esta derrota sería cobarde e injusto, esta derrota es más de lo mismo y forma parte indisoluble del nivel paupérrimo que nos va quedando en Cuba.

Este equipo era casi con total seguridad lo mejor que podíamos armar con lo que nos queda en el país. Aquí entran en escena la mamá y el papá de la pelota cubana, dígase INDER y Federación y/ o Comisión Nacional.

 

Roger no tiene culpa que la pelota cubana sufra un sin fin de salidas ilegales, legales o intentos furtivos de salidas, a cada semana, Machado no es culpable de que no exista infraestructura, de que se entrene con métodos atrasados y desactualizados y de que la escuela cubana de béisbol siga jugando a la pelota de los años 60 del siglo XX.

 

Citaremos dos fragmentos de trabajos periodísticos de dos Colegas que son de las buenas plumas que tiene el periodismo cubano, Carlos Manuel Álvarez y Michel Contreras.


Dice Carlitos en su artículo: “Bronce, un feo metal” y cito: “…Me molesta, me avergüenza, y me da por meter la cabeza en un cubo, cada vez que un periodista justifica o se conforma con actuaciones cada vez más mediocres,… Me molesta, y me entristece, que el béisbol cubano se haya desangrado solo porque tres o cuatro directivos de poca monta necesitaban mantener sus zonas de confort. Me molesta que se crea que Urquiola no tenía razón, que no tenía incluso, como la tiene, toda la razón”. Fin de la cita.


Y dice Michel Contreras, genial como siempre, en su comentario “El lobo, el bosque y el béisbol nuevo” y cito: “….Abramos la ventana para verlo a la luz: más allá de un sinfín de factores posibles, eso que denominan deserción es la causa esencial del patinazo sabatino, y lo será de los reveses que vendrán, para los cuales se buscarán en su momento nuevos y engañosos chivos expiatorios….Así, achacar la reciente derrota solamente a decisiones del mentor, errores arbitrales o la baja prestación ofrecida por algún jugador particular, no sería otra cosa que asumir la postura más cómoda frente al problema. Por lo menos, la más autocomplaciente, concentrada en echar pestes del árbol caído en lugar de mirar hacia el bosque, tan devastado a estas alturas y con un lobo aullante y amenazador en lontananza”.
Y concluye Contreras su comentario afirmando que: “El lobo son las bajas y el bosque es la pelota nacional, que vive la más dura de las crisis que este cronista le ha conocido en tres décadas y media de leal, entusiasta y desinteresada afición. En una competencia de mentiras, da lo mismo si en Mantua o en Sibanicú, Juan Candela –aquel de pico fino- habría ganado por la milla con apenas decir que “nuestro béisbol goza de buena salud”.


Si mis amigos a Roger en verdad con lo que tenía a mano y con todo lo que le falta a nuestro sistema de béisbol para llegar al siglo XXI, no se le podía pedir más, el olmos no da mangos. Los que tienen en sus manos el poder para cambiar no quieren hacerlo, al menos no con el deporte en general y con la pelota en particular, no sé porque.


Lo cierto es que a la afición cubana le espera mucho sufrimiento y el abandono de otros atletas, ya se van sin ni siquiera jugar la Serie Nacional, por lo que ver a Cuba ganar algún oro en béisbol o jugar una final de un gran evento, o siquiera jugar una pelota de calidad en un gran torneo es cosa del pasado, claro, va y por ahí se da un milagro como el de la Serie del Caribe o la “prensa especializada”sigue llamando gran torneo a unos Juegos Centroamericanos. Nuestra pelota agoniza en estado de coma, y aquellos que pueden despertarla parecen que prefieren verla morir antes que rectificar y admitir sus culpas.

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