Las injertadoras y brigadistas sanitarias, una página de la historia de la FMC en Jaruco

Diversas fueron las tareas asumidas por la Federación de Mujeres Cubanas en sus inicios para demostrar la valía de las féminas y cuánto podían aportar a la naciente revolución cubana.

Hoy les propongo un acercamiento a la historia de las primeras injertadoras y brigadistas sanitarias formadas en la otrora Escuela Provincial de Ganadería Crisanto Betancourt, en el municipio de Catalina de la región Mayabeque, allá por los años mil 966 y mil 967, y las segundas en sus localidades de residencia, como respuesta al llamado que hiciera la Cruz Roja a la Unidad Femenina Revolucionaria, luego devenida en Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

La necesidad de incrementar la población de frutales en el país en los primeros años de la revolución, obligó crear ciertas condiciones para vencer esa meta. Así surge la escuela Provincial de Ganadería Crisanto Betancourt, donde cursaron estudios más de un centenar de mujeres, de federadas, para formarse como técnicos injertadoras.

En total fueron ciento 116 las movilizadas por la Federación de Mujeres Cubanas de la entonces región de Mayabeque. La mayoría trabajaba en los planes de siembra de café que se impulsaban en La Habana. El curso duraba unos tres meses. Entre las matriculadas para convertirse en injertadora estuvo la jaruqueña Osoria Gil, quien en aquellos días trabajaba en un merendero de esta Ciudad Condal.

Las clases corrían a cargo de cinco maestros; dos impartían teoría y tres guiaban los encuentros prácticos. Los docentes fueron seleccionados por la empresa FRUTICUBA, y el programa de estudios abarcaba todo tipo de injertos, nociones de Biología de las Plantas y de los suelos y Fertilizantes, además de la necesaria superación política.

Osoria recuerda, que desde el primer momento aceptó la propuesta de la FMC y se sintió muy bien entre sus compañeras. Luego, las graduadas del primer curso para injertadoras trabajaron en varios lugares de la región de Mayabeque.

Otra misión encomendada por la Federación de Mujeres Cubanas en sus inicios fue la formación de brigadistas sanitarias ante la precaria situación de salud que padecía el país y tras abandonar la isla muchos médicos y enfermeras. Corría el año mil 960, y justo con el nacimiento de la FMC surgían las primeras brigadistas sanitarias. Ellas participaron en los primeros censos de salud y las campañas contra la poliomielitis, el parasitismo, el sarampión, la varicela, el tétanos, entre otras enfermedades que minaban la vida de los cubanos.

Carmen de Armas, fundadora de la FMC en Jaruco, recuerda que las brigadistas sanitarias se crearon por delegaciones y recibieron cursos de primeros auxilios en el policlínico de esta ciudad, otrora Casa de Socorro, asesoradas por el doctor Fernando Navarro. Cuenta Carmen, que con recursos propios las brigadistas confeccionaban sus botiquines y luego los ubicaban en la casa de la responsable de la brigada.

De aquellos días vienen a la memoria de Carmen de Armas nombres como el de Manuela Ravelo, Eloína Hernández, Ángela Hernández, Ángela Rosa Álvarez, Pilar Álvarez, Casilda Alonso, Hortensia González y Ángela Bordón, mujeres que integraron el ejército de las brigadistas sanitarias de Jaruco. Hoy algunas no están físicamente, pero perdura su ejemplo de entrega y amor a las tareas de la Federación de Mujeres Cubanas.

Las brigadistas sanitarias formadas en Jaruco en el año mil 960 se prepararon para ofrecer primeros auxilios en los barrios y confeccionaban material estéril en el policlínico en turnos nocturnos. Muchas veces, llevaban sus botiquines a los trabajos voluntarios de los domingos en el campo.

En conversación con Carmen de Armas, fundadora de la FMC y hoy una mujer octogenaria que por suerte ha vivido todas las etapas del trabajo de la organización femenina, dedicó unos minutos al doctor Fernando Navarro, director de la Casa de Socorrro de Jaruco y luego del policlínico, por su dedicación en la formación de las brigadistas sanitarias. Recuerda Carmen, que el galeno la llamaba a ella y a su amiga Zoila Machado “las jefas de la Política”, porque Zoila era trabajadora social y después se convirtió en la primera presidenta de la FMC en Jaruco.

La Federación de Mujeres Cubanas arriba el 23 de agosto a su aniversario 53 con la satisfacción de haber estado en el justo lugar y en la misión que le asignó la revolución triunfante. A las jaruqueñas que tuvieron el privilegio de ser protagonistas de las primeras tareas hemos dedicado estas cuartillas. A las injertadoras, a las brigadistas sanitarias, a las trabajadoras sociales, a las que se adiestraron como costureras en la Academia de Corte y Costura Ana Betancourt y a las que se formaron para ser directoras de los círculos infantiles, llegue el reconociendo del pueblo.

Tributemos hoy el homenaje que merecen jaruqueñas de la talla de Leocadia Barrios, Osoria Gil, Esther García y Sonia Hernández, entre muchas otras, que prestigian el andar de la mujer cubana en todos los tiempos.

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