El deporte cubano en Toronto, ¿mala suerte o realidad?

El eco de los Juegos Panamericanos que concluyeron en Toronto hace unos días, sigue escuchándose muy pesado en nuestras tierras. El motivo, Cuba terminó en el cuarto lugar por países cuando se había afirmado hasta la médula que acabaríamos segundos detrás de Estados Unidos.

 

Tal afirmación fue hecha y reiterada sobretodo por el presidente del INDER, Doctor Antonio Becalli y algunos sectores de la prensa deportiva que dejan mucho que desear en cuanto su conocimiento real de la situación del deporte cubano ahora mismo.

 

¿Basado en qué exactamente fue hecho tal pronóstico? Lo cierto es que los ocupantes de los tres primeros puestos en el medallero mejoraron sus lugares  de los juegos panamericanos anteriores, no solo desde el número de oros sino desde el total de preseas, un aspecto igual de importante.

 

La delegación de nuestro país alcanzó en los Juegos de Río de janeiro 2007, un total de 135 medallas, de ellas 59 de oro, 35 de plata y 41 de bronce, ya en los juegos de Guadalajara se lograron un total de 136 preseas, 58 de oro, 36 de plata y 43 de bronce, dos actuaciones muy parejas que ahora encontraron un franco descenso.

 

En Toronto, Cuba obtuvo un total de 97 medallas, 36 de oro, 27 de plata y 34 de bronce, fueron 39 medallas menos que en los anteriores Juegos Panamericanos en cuanto el total.

 

Ahora fueron 22 oros menos, y nueve platas y bronces menos, lo que indica a simple vista que el retroceso es total desde cualquier ángulo que se mire. Pero hay algunos que no quieren ver…

 

De las 364 pruebas convocadas, Cuba solo participó en 217, los cubanos accedieron a 121 finales en total y solo pudieron ganar 36 de ellas, un porcentaje bajísimo de efectividad del  29.7 %. Además nuestro país llevó unos 150 atletas menos que Canadá o Brasil, lo que es igual a menos posibilidades, aún así se mantuvo hasta el final el bojetivo del segundo lugar por naciones.


El cuarto lugar del medallero de Toronto es realmente el lugar que ocupa Cuba ahora mismo, así como el puesto que alcancemos en las olimpiadas de Río, el venidero año será el que merecemos a nivel global.

Cuba ya no es la potencia deportiva que fue antaño, si mañana repitieran estos juegos terminaríamos en el mismo lugar, las causas son muchas y de todo tipo. En deportes que tradicionalmente éramos referencia, hoy ya no lo somos tanto. Por ejemplo la lucha en sus dos modalidades dejó mucho que desear, el Softbol femenino, cedió terreno, el jockey sobre césped, igual, el balonmano, el baloncesto masculino (no participó) desapareció, el boxeo con el gran equipo que llevó quedó por debajo de lo esperado, nuestro esgrima no se acerca a lo que fue, del voleibol y el béisbol es mejor ni hablar. Dos deportes insignias del país que dan vergüenza.

 

Sé como seguro usted también, que nuestro deporte no nada bien, no cuando cada vez que sale una delegación deportiva de la Isla a un certamen la pregunta es ¿cuantos la abandonaran? Este es el principal flagelo que sufre el deporte cubano a día de hoy, y los Juegos de Toronto no fueron la excepción. El caso más lamentable fue el del jockey sobre césped masculino que al discutir los puestos del quinto al octavo tuvo que jugar con solo ocho hombres pues el resto abandonó el equipo, el resultado fue de trece a cero a favor de Trinidad y Tobago.

 

Desde el 2013 se aprobó la contratación de deportistas en el extranjero, y a excepción del béisbol, donde jugar en las grandes ligas norteamericanas es la principal causa del abandono de los peloteros, muy poco se ha contratado en el extranjero en otros deportes.

 

Sin embargo seguimos perdiendo atletas, lo que demuestra que es hora de revisar por dentro la forma de trabajar del INDER. A nuestro país no le sobran recursos, pero no se puede seguir contrario a lo que hace el mundo entero y esperar ser los únicos con razón.

 

La Revolución cubana aceptó hablar en igualdad de condiciones con Estados Unidos y ya restablecimos oficialmente relaciones diplomáticas, cuánto hubo que poner a un lado para dar ese paso tan necesario, entonces porqué no hacemos lo mismo con nuestros deportistas en el extranjero, que al final siguen siendo cubanos y muchos ansían seguir representando a su país.

 

Por otro lado hay que entender que estamos detrás en muchos deportes porque no hay dentro de la Isla ni los torneos ni la cantidad de fogueo necesaria para desarrollar deportistas. ¿Dónde están por ejemplo los campeonatos nacionales de voleibol, balonmano, polo, acuático, hockey y muchos otros? Sin una estructura fuerte desde la base no puede haber rendimiento y si usted no topa con un nivel mayor que el suyo no puede aspirar a triunfar en un gran escenario competitivo por más talento que desborden sus filas.

 

Ramón Arias, entrenador del equipo femenino de Taekwondo, al llegar de Toronto, declaró al periodista Abraham Jiménez Enoa: “Tenemos que mejorar muchísimo, estamos ante la prueba más fehaciente que podamos tener. Acaban de terminar los Juegos y Cuba ha podido ver el estado de su deporte. Es hora de tomar cartas en el asunto, de cambiar lo que está mal. Adaptarnos al mundo, no que el mundo se adapte a nosotros. Hay que salir, competir, topar, conocer lo último, estar al tanto, sin eso, nos vamos a estancar.

 

Tenemos talento, pero con eso no basta. No se puede estar sin competir, sin entrenar con los aditamentos básicos. Si seguimos al margen, nos hundimos”.   

 

Estas palabras provienen de un hombre que dedica su vida al deporte y que ahora mismo sus muchachas dieron una muy buena actuación en Toronto, pero lo que afirma es una verdad tan grande como el Capitolio de la Habana.

 

Mucho hay que cambiar en la forma de llevar el deporte cubano para buscar regresar a lauros de antaño, para rescatar el prestigio perdido por muchas disciplinas deportivas, hay que andar al compás de los tiempos y dejar atrás vetustas normas y procedimientos. Los Juegos Panamericanos de Toronto son un aviso de que podemos seguir descendiendo si no cambiamos el curso.

 

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro están a menos de un año y allí podremos poner de manifiesto ese refrán que dice quien mal nada, mal acaba, si no le damos un giro de 180 grados a la tuerca. Si seguimos así tal vez en los Juegos Panamericanos de Perú, allá en 2019, ya no seamos ni si quiera el cuarto lugar del continente, en Toronto no fuimos cuarto lugar por países por la mala suerte, fuimos cuarto por la realidad.

Videos


Artículos Relacionados

Variados