Hacer lo que se debe a tiempo

El presidente de los Estados Unidos Barak Obama marcó una pauta en la historia de la Casa Blanca al convertirse en el primero de los mandatarios norteamericanos, de los últimos cincuenta años en reconocer que la política hostil y el bloqueo contra Cuba han sido, sencillamente, inútiles.

 

También ha puesto las cartas sobre la mesa y pidió al Congreso anular el conjunto de leyes y medidas que sustentan ese ataque económico y financiero a la Isla, en tanto, dio luz verde para materializar hechos concretos que apuntan a la normalización paulatina de las relaciones entre los dos países.

 

La eliminación de Cuba de lista de Estados patrocinadores del terrorismo y la apertura de la embajada cubana en Washington, son respuestas que están en congruencia con su afirmación del pasado 17 de diciembre, de iniciar un proceso para restablecer relaciones diplomáticas y hacer las paces con la Isla, un vecino enorgullecido por sostener pese a todo, un proyecto social basado en los principios de la igualdad social, la solidaridad y la paz.

 

Mientras la administración norteamericana ajusta los siguientes pasos para eliminar los impedimentos que separan todavía a ambas  naciones, el Presidente Obama vuelve a ocupar titulares con sus declaraciones de este lunes.

 

Esta vez Obama se pronunció de manera contundente a favor del medio ambiente. Dijo textualmente "No existe un desafío que represente una amenaza mayor para nuestro futuro y las generaciones futuras que el cambio climático".

 

Y todo parece indicar que no es simple retórica, porque el mandatario también anunció un nuevo plan de Energía limpia dirigido a reducir en un 32 por ciento las emisiones de carbono de las plantas eléctricas para el año 2030 a partir del uso eficiente de la energía renovable.

 

La organización ecologista Greenpeace en Estados Unidos valoró de positivo el pronunciamiento pero a la vez, instó al presidente norteamericano a ir más allá, “Si la Administración de Obama quiere de verdad dejar un legado climático positivo y un planeta habitable para nuestros hijos, debería abandonar las prospecciones y la minería de combustibles fósiles en terrenos públicos, así como rechazar los peligrosos planes de Shell para perforar el Ártico.

 

De esa manera se vislumbra que a Obama le quedan por sortear no pocos obstáculos para llevar a vías de hechos iniciativas tan nobles como esta de contribuir con un planeta más sano o de construir un puente de amistad entre Cuba y Estados Unidos Unidos. Fuerzas más poderosas se opondrán a esos propósitos y tendrá que armarse de fuerza, ingenio, talento, y sobre todo de sus prerrogativas como Presidente para hacer a tiempo lo que se debe.

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