Justo Valdés, con la fuerza y la vergüenza de los verdaderos revolucionarios

Los Comités de Defensa de la Revolución, la mayor organización de masas en Cuba cuentan desde su fundación el 28 de septiembre de 1960 con cientos de hombres y mujeres del pueblo. Justo Vicente Valdés Rosqueza tuvo el privilegio de ayudar a fundar los CDR en Jaruco.

Este hombre de barrio recuerda en la alfabetización, la libreta de abastecimiento y el cambio de la moneda, las primeras misiones que la máxima dirección del país encomendó a los CDR. Rememora el apoyo cuando la invasión a Playa Girón, el dengue hemorrágico, la fiebre porcina, el terremoto del Perú cuando todos los cederistas voluntariamente fueron a donar su sangre para los damnificados y el ciclón Flora donde los cederistas jugaron un papel fundamental en la recogida de materias primas para hacer fibras.

Sobre las tareas de impacto económico y social que realizan los cederistas en el barrio Valdés Rosqueza rememoró que en la década de 1970 los CDR en el municipio construyeron un terreno de pelota con las mismas medidas del estadio latinoamericano con los propios esfuerzos de los cederistas. “Teníamos en esa tarea 600 cederistas que trabajaron de día y de noche incondicionalmente. Tenemos un círculo de abuelos constituido por los CDR. Funciona la universidad del adulto mayor”, comenta justo sobre las actividades que protagonizan los hombres y mujeres de su barrio.

Según afirma Justo Vicente Valdés Rosqueza, fundador de los CDR en Jaruco la organización también apoyan el trabajo de prevención en la comunidad y comenta:

Tuvimos dos casos, uno de ellos es para mí una derrota y una victoria a la vez. Teníamos dos niñas de una conducta muy mala en la escuela y a través de los CDR se realizó un trabajo de seguimiento de su situación social.

De ellas tuvimos que mandar una a la Escuela Especial de Catalina de Guines. La niña allí siguió por el camino correcto, cumplió los 15 años y como en su casa no tenían condiciones se le celebró esa fecha tan importante en su propia escuela. La otra niña es portadora el SIDA y estaba algo regada. Hicimos un trabajo multifactorial bien fuerte. Hoy la niña ya terminó la secundaria, se casó, pero está estudiando en el preuniversitario.

Justo Valdés ha sido reconocido con las Medallas 28 de septiembre y Por la unidad del barrio. Sin embargo afirma:

Yo no trabajo por nada material, trabajo por mi conducta. Yo fui atropellado por la guardia rural, quedé huérfano a la edad de siete años, pero eso no me detuvo en mi vida ni me amedrentó como revolucionario. Hoy me siento orgulloso de mis 4 hijos porque tienen una conducta especial, es que he logrado desarrollar en ellos con la fuerza y la vergüenza de los verdaderos revolucionarios.

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