Método cubano libra a municipio argentino de analfabetismo

Buenos Aires, 13 oct (PL) Con la aplicación del método de enseñanza cubano Yo, sí puedo, el municipio argentino de Wanda, en la norteña provincia de Misiones, se declaró hoy libre de analfabetismo.


El intendente de ese boscoso territorio, Jorge Frowein, emitió la declaración en un acto el cual encabezó también el embajador cubano, Orestes Pérez; acompañados por Jorge Padrón, coordinador del programa en Argentina.

 

Wanda es un apartado municipio del territorio norte argentino de casi 20 mil habitantes cuyas principales actividades económicas son el cultivo de la yerba mate y la producción maderera, y últimamente se ha venido incentivando el turismo de naturaleza por su proximidad a las fabulosas cataratas de Iguazú.

 

En conversación telefónica con Prensa Latina, Padrón explicó que el método educativo cubano comenzó a aplicarse en esa municipalidad en marzo de 2009, y que ya hoy el analfabetismo está reducido al 2,3 por ciento, índice fijado por la Unesco para clasificar a un territorio libre de ese lastre social.

 

De todas formas, señaló que se continúan las clases con algunos grupos de estudiantes que se graduarán en diciembre para así erradicarlo totalmente.

 

El pedagogo añadió que el Yo, sí puedo se implementa en 19 de las 24 provincias desde Ushuaia, en el antártico sur, hasta en comunidades selváticas de Salta en el norte, por lo general en las zonas más pobres e incluso intrínsecas del país.

 

Desde la mitad del pasado año su aplicación comenzó a tener un mayor impulso y carácter oficial a través de Renatea, un programa del Ministerio del Trabajo y Desarrollo Social del Gobierno Nacional, destinado a elevar la capacidad laboral y derechos de los trabajadores rurales.

 

El método no solo se centra en enseñar a leer y a escribir, sino que brinda una educación básica con un objetivo social ya que instruye al educando sobre modo de convivencia, a formar valores como el cuidado del ambiente, así como adquirir mejores hábitos higiénicos y alimenticios.

 

En la medida que avanzan las habilidades de los estudiantes, por lo general personas adultas, se les imparte nociones de historia argentina y de la localidad en la cual viven, al tiempo que se les inculca conocimiento para combatir la drogadicción y el alcoholismo, señaló Padrón.

 

Con la transmisión de estos valores -puntualiza- se logra una transformación positiva en las personas, las familias y las comunidades.

 

Hasta fines de agosto 28 mil 862 argentinos se graduaron del Yo, sí puedo, y al concluir este año se superará la cifra de 30 mil ya que unos tres mil 800 que estudian en 555 puntos de alfabetización, aseguró el coordinador del programa.

 

En la implementación de ese método, que se aplica en muchos otros países del mundo, trabajan ocho pedagogos cubanos y más mil facilitadores argentinos que son jubilados, amas de casa, estudiantes y jóvenes activistas.

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