El peligro es el olvido

La Revolución Cubana es uno de los procesos históricos más trascendentales de la historia de la humanidad; por ende, tenemos más de un motivo para estudiarla, para evaluar y sacar enseñanzas de los aciertos y errores que hemos cometido en la construcción del So­cialismo. Así dijo René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, du­rante la apertura, este martes, del Primer Sim­posio Internacional La Revolución cubana: génesis y desarrollo histórico.

 

Este evento, que sesionará hasta mañana día 15 en el capitalino Palacio de Con­ven­ciones, reúne a más de 70 investigadores, historiadores, do­centes y estudiantes universitarios de Asia, Europa y el continente americano, con el objetivo de estimular un debate de ideas y conocimientos que, desde la ciencia histórica, contribuya a una mejor comprensión de nuestro proceso revolucionario, en toda su complejidad.

 

González Barrios, quien preside además el comité organizador del Simposio, manifestó que la Revolución es el resultado lógico de la radicalización del pensamiento de un pueblo hastiado de la corrupción y la pobreza en que estaba sumido el país antes de 1959. Recalcó, asimismo, que esta sirvió de ejemplo a otras gestas emancipadoras, pues, “en la medida en que la Revolución Cubana emergía victoriosa ante las afrentas del imperialismo, muchos pueblos quisieron imitarla”.

 

Hacía mucho tiempo que era necesario un evento como este, señaló, por otra parte, Eduardo Torres Cuevas, presidente de la Aca­demia de Historia de Cuba. Agregó que este va a ser un encuentro enriquecedor, pues    permitirá rememorar más de medio siglo de historia reciente.

 

La historia está hecha —subrayó—, pero en muchos casos no está escrita y corremos el riesgo de perderla, de que caiga al olvido. Es imprescindible rescatar esa memoria histórica, aprovechar ese manantial de conocimientos que tienen los participantes en esta gesta, expresó.

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