Otra anécdota de Camilo…

Hablar de las anécdotas protagonizadas o relacionadas con el Señor de la Vanguardia, el inolvidable Camilo Cienfuegos Gorriarán resulta particularmente difícil.

 

 

Es que alrededor de su admirable personalidad se tejieron curiosas y valerosas historias como la famosa lata de leche, su excelente calidad humana y la que inmortalizó la frase de Vencer o Morir.

 

Pero, al escuchar las palabras de la octogenaria jaruqueña Sofía Núñez Cabrera, nos damos cuenta que este terruño es testigo también del polifacético carácter del Héroe de Yaguajay.

 

Cuenta la señora Sofía que por el año 1955 ella trabajaba como obrera en un taller textil conocido como el del señor Regino Álvarez, por el nombre de su propietario, ubicado muy cerca de lo que hoy es el parque José Martí.

 

Narra la jaruqueña que en una ocasión la esposa de su patrón, Raquel Gutiérrez, se acercó a ella y le encargó muy discretamente la confección de tres uniformes color verde olivo, tarea que según la propia Sofía debía hacer con extremo cuidado y en horario extra laboral.

 

Aquella jovencita de apenas 20 años no entendía las razones por las cuales le encomendaron la labor, pero presumía que era algo relacionado con la lucha revolucionaria por la prudencia y la cautela que requería, lo que la hizo poner mayor empeño pues para entonces era miembro ya del Movimiento 26 de julio en Jaruco.

 

En pocos días los tres uniformes estuvieron listos y empacados, y los presagios de la jaruqueña Sofía Núñez Cabrera eran ciertos. Al entregar las costuras a la señora Raquel, esposa de  Don Regino, dueño del taller textil, esta le confiesa que esa ropa la vestiría un amigo de su marido, al que conoció cuando trabajaba en la tienda “El Arte”, como aprendiz de sastre, y para aquel entonces se disponía a partir hacia México para zarpar en el Yate Granma.

 

Pero no fue hasta el año 1958 cuando la invasión de Oriente a Occidente  liderada por el Ejército Rebelde, que la jaruqueña Sofía Núñez Cabrera conoció el nombre del hombre que con orgullo lució por varios años el traje verde olivo que confeccionó con sus propias manos: Camilo Cienfuegos Gorriarán.

 

Al triunfar la Revolución el primero de enero de 1959, el Señor de la Vanguardia vino a Jaruco a visitar al señor Regino Álvarez, a su esposa Raquel Gutiérrez y agradecer a las mujeres del taller textil de su amigo que confeccionaron para los tres uniformes verde olivo.

 

Sofía Núñez Cabrera ese día no fue a trabajar porque estaba enferma, pero Camilo dejó para ella el eterno agradecimiento y una anécdota especial para que siempre comparta con sus familiares y amigos.

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