Todo el mundo cuenta

A pesar de la piedra en el zapato que supone para Cuba el bloqueo comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace más de medio siglo, el país avanza en todos los ámbitos y es ejemplo de cuánto puede hacerse con voluntad política en materia social y para el bienestar colectivo.

 

Los programas impulsados por el gobierno desde el triunfo de la Revolución se sustentaron siempre en la importancia del ser humano en primer lugar, de ahí que se crearan desde entonces las condiciones para asegurar el derecho a la salud, la educación y la alimentación básica, incluso en la década de los noventa cuando se produjo una caída del Producto Interno Bruto hasta el 35 por ciento.

 

En aquellos difíciles años del periodo especial se garantizó el empleo, la protección al trabajador, los ingresos a los jubilados y una cobertura universal de la seguridad y la asistencia social a los discapacitados, la mujer, los niños los ancianos y las familias vulnerables. A pesar de todo, se cumplían los Artículos 47 y 48 de la Constitución, en los cuales se subraya que ningún ciudadano puede quedar desamparado.

 

Ni siquiera en aquellos momentos de asfixia económica se cerró una escuela o una unidad asistencial. A los innumerables programas sociales nacidos en mil 959 se sumaron muchos otros que sirvieron para sostener la espiritualidad y el patriotismo de los cubanos.

 

El programa del Médico y la Enfermera de la Familia con tres décadas de creado es uno de los logros más bellos de la Revolución. Y aunque hoy forma parte de la cotidianeidad y muchas veces no valoramos en toda su dimensión su impacto social, a ello se debe la notable reducción de la mortalidad materno infantil y la eliminación de seis enfermedades por medio de vacunas.

 

La erradicación del hambre es otro éxito de Cuba en materia social, y así lo recoce la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO). En la comunidad internacional también la Isla sobresalió este mismo año como la primera nación en el planeta en eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH y la sífilis, hecho que se evidencia también en Jaruco, municipio que mantienen en cero ese indicador.

 

En el sector educacional hay que recalcar la electrificación de la totalidad de escuelas, en tanto resalta la introducción y renovación permanente de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación. También vale destacar el rescate de los laboratorios de Ciencias Naturales, una inversión costosa para el país, pero que hoy se revierte en una mayor calidad de la Educación y del egresado en los Institutos Politécnicos y las universidades.

 

El envejecimiento poblacional en sus dos aristas, por un lado como conquista y por otro como un problema que supone retos extraordinarios, es otro indicador que habla del alcance de Cuba en materia social. Ahora se rediseñan las estrategias y se profundiza en los programas sociales de beneficio al adulto mayor, como la renovación y creación de casas de abuelos, hogares de ancianos y la conservación de proyectos como la Universidad del Adulto Mayor.

 

Sin dudas, son incontables los méritos de Cuba en su propósito de apostar siempre por el bienestar de la sociedad. Es cierto que en medio de la actualización del modelo cubano y la sucesiva implementación de transformaciones en todos los ámbitos, surgen nuevos desafíos, barreras que saltar, errores por enmendar. Sin embargo cada ciudadano de esta Isla es conciente que en medio de esa vorágine, y como dice los muchachos de Buena Fe, para el Gobierno cubano aquí: “Todo el mundo cuenta”.

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