Operación Peter Pan: un viaje hacia el dolor

En octubre de 1961 concluyó uno de los episodios más tenebrosos y sórdidos vividos por el pueblo cubano: la Operación Peter Pan, organizada por la Iglesia Católica y la CIA, en los Estados Unidos para desestabilizar la Revolución que nacía en la mayor isla del Caribe, como un desafío al Imperio.

La historia comenzó en la tarde fría del 26 de diciembre de 1960 cuando 5 niños cubanos arribaron sin acompañantes al aeropuerto de Miami.

Hasta fines del año siguiente serían 14 mil los menores que llegarían a los Estados Unidos sin sus padres y que aparentemente se beneficiarían con el Programa para Niños Refugiados Cubanos.

El hecho obedecía a una sórdida campaña dirigida por la Iglesia Católica y financiada por el Departamento de Estado quienes por medio de propagandas incitaron a los padres a enviar a sus hijos a los Estados Unidos bajo la absurda mentira, que el gobierno cubano les quitaría el derecho de la patria potestad.

Por aquellos días se escuchaba a los locutores de varias emisoras de Miami gritar: "¡No te dejes quitar a tu hijo! ¡Ve a la Iglesia y sigue las orientaciones del clero! Las visas sólo son otorgadas a niños y adolescentes...".

Y así fue como muchas familias aterradas por la mentira, prefirieron enviar a sus hijos a los Estados Unidos. Los menores al llegar fueron acogidos en campamentos, orfelinatos y adoptados por familias norteamericanas, mientras esperaban a su padres, muchos de los cuales tardaron meses y hasta años en reencontrarlos. Algunos jamás volvieron a verse.

Las historias de aquellos niños, víctimas de la calumnia y la mentira han recorrido el mundo. Los maltratos físicos y psicológicos que sufrieron marcaron sus vidas y hasta hoy la mayoría recuerda con dolor aquellos sucesos:

Jorge Viera, un banquero de Miami de más de 50 años fue sacado de Cuba cuando contaba solo catorce años de edad y pudo ver a sus padres 25 años después.

La escultora cubana radicada en los Estados Unidos, Raquel Mendieta recuerda haber vivido una pesadilla rodeada de jóvenes violentas y criminales. Dice, que las monjas les prohibieron a ella y su hermana hablar español y las golpeaban cuando cometían alguna falta.

Alfredo Granado era muy tímido y no sabía anudarse los cordones de los zapatos todavía cuando fue enviado a Miami junto a su hermana. Él tenía solo siete años y recuerda, que su madre le decía que en dos semanas estaría con ellos, pero solo se encontraron pasados cinco años.

También se cuentan relatos de jóvenes que no pudieron comunicarse con sus padres porque habían olvidado el español.

El eje de aquella tragedia fue Monseñor Bryan O. Walsh quien al retirarse, como director de la institución de los Servicios Católicos Comunitarios de la arquidiócesis de Miami, contaba con un staff de 421 empleados y una operación financiera que ascendía a 60 millones de dólares gracias a la Operación Peter Pan.

Hoy lamentablemente, medio siglo después de aquellos sucesos, continúan siendo separadas muchas familias cubanas por el robo de cerebros y las políticas migratorias absurdas y arbitrarias aplicadas por los Estados Unidos.

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