México recibe a Raúl con los brazos abiertos

MÉRIDA, México.—El General de Ejército Raúl Castro Ruz arribó al mediodía de este viernes a la ciudad de Mérida, capital del estado de Yucatán, en respuesta a una invitación cursada por el mandatario Enrique Peña Nieto, para realizar su primera visita oficial a este país desde que asumiera la presidencia en el 2008.

 

En el Palacio de Gobierno, antiguo edificio ubicado en el centro histórico de la urbe, justo en la Plaza de la Independencia o Plaza Grande, como es llamada familiarmente por los meridanos, el Presidente de Cuba fue recibido por su homólogo mexicano.

 

Durante la ceremonia de bienvenida se escucharon los himnos de ambas naciones, luego los mandatarios presentaron a sus delegaciones y se realizó el pase de revista a la Guardia de Honor.


Allí Raúl y Peña Nieto sostuvieron conversaciones oficiales y asistieron más tarde a la firma de varios instrumentos jurídicos, entre ellos dos memorandos de entendimiento, uno para garantizar el flujo mi­gratorio legal, ordenado y seguro entre ambos países; y otro en materia de colaboración acadé­mi­co–diplomática.

Además se rubricó un programa de cooperación en materia turística para el periodo 2016–2017 y un se­gundo entre la Secretaría de Agri­cultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México y el

Ministerio de la Industria Ali­mentaria de Cuba; así como una car­ta de intención entre la Secretaría de Educación Pública de este país y el Ministerio de Educación de la isla caribeña, en el ámbito de la cooperación técnica en educación básica.

 

Luego de la firma de los acuerdos, los presidentes ofrecieron declaraciones a la prensa sobre la trascendencia de la visita del mandatario cubano. Peña Nieto dijo a Raúl que México lo recibía con los brazos abiertos y que podía sentirse como en su casa.

 

Comentó que desde el inicio de su gobierno se habían firmado 14 instrumentos legales con Cuba, cifra a la que solo faltaría agregar uno más para igualarla a los signados desde 1928, hecho que evidencia el interés por fortalecer las relaciones bilaterales.

 

Estos documentos no pueden quedar solo en un buen propósito, señaló, sino que deben materializarse en logros concretos que signifiquen desarrollo para nuestras sociedades.

 

Acerca del alcance de la visita significó que ha permitido restablecer el diálogo político al más alto nivel, modernizar y ampliar el marco jurídico bilateral, así como aprovechar las mejores condiciones que se dan ahora en Cuba para que los empresarios mexicanos inviertan.

 

Agregó que los inversionistas mexicanos deberán ver en la actualización del modelo económico cubano una oportunidad para contribuir al fortalecimiento de las relaciones económicas entre los dos países.

 

Los cinco acuerdos, ejemplificó, contribuirán a prevenir y combatir la trata y el tráfico de personas; fortalecer la preparación de los diplomáticos a través de intercambios académicos; ampliar la cooperación en educación básica, de manera particular en la alfabetización y la promoción de hábitos de lectura; intercambiar experiencias exitosas en temas de turismo para que los visitantes que lleguen a México también viajen a Cuba y viceversa; y pro­curar mejores prácticas en los sectores de la pesca y la acuacultura.

 

Por su parte, Raúl dijo sentirse honrado, pues entre México y Cuba existe una relación especial, basada no solo en la vecindad geográfica sino también en tradiciones comunes de lucha, vínculos culturales y familiares, y sentimientos de solidaridad a toda prueba.

 

Habló del paso por estas tierras de José Martí, José María Heredia, Julio Antonio Me­lla, Fidel y los de­más jóvenes revolucionarios que luego zarparon a bordo del yate Granma. Igualmente evocó al Ge­neral Lázaro Cár­denas, uno de los primeros y más distinguidos visitantes que recibió Cuba luego del triunfo de la Revolución.

 

Señaló el General de Ejército que la incorporación de la Isla a la Cumbre de las Amé­ricas, el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos y el reciente reclamo casi unánime en la Asamblea General de la ONU del cese del bloqueo: “son también victorias de la solidaridad mundial y especialmente latinoamericana y caribeña, en la que México ha desempeñado un papel destacado”.

 

Agregó que con “el relanzamiento em­pren­dido por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, los vínculos entre ambos países se renuevan y fortalecen no solo en el ámbito político–diplomático, sino también en el cultural, económico–comercial y de cooperación científico–técnica”.

 

Comentó sentirse complacido con el interés de empresas mexicanas en hacer negocios e invertir en Cuba, en sectores como agricultura y turismo. “La experiencia mexicana en estos campos es reconocida y constituye un apoyo importante al proceso de actualización del modelo económico que estamos llevando adelante”.

Ya en la tarde el presidente Peña Nieto ofreció un brindis en honor a su homólogo y la delegación que le acompaña, en la Quinta Molina Montes situada en el Paseo de Mon­tejo, la principal avenida de Mérida, que se convirtió en un encuentro cálido, cercano, desprovisto de formalidad, donde fue revivida la historia que une a Cuba y México.

 

El mandatario anfitrión recordó que hace más de 50 años jóvenes revolucionarios cubanos escogieron a México como punto de partida para luchar por la independencia de un país que “se ha convertido en ejemplo para América Latina”, que ha mantenido su dignidad y ha sido capaz de fundar su propio destino.

 

Peña Nieto volvió a reiterar la firme postura de su gobierno en contra del bloqueo que mantiene Estados Unidos sobre la Isla, “porque nosotros queremos que a Cuba le vaya bien siempre”.

 

Mientras, Raúl rememoró que el pasado 24 de junio se habían cumplido 60 años de la primera vez que puso un pie en tierra mexicana. De nuevo dio gracias por la acogida tan cálida y dijo que los mexicanos po­dían contar siempre con el pueblo y el Gobierno cubanos. Con la jovialidad que despiertan los ambientes de confianza, bromeó sobre los discursos extensos, también sobre su edad; habló de la familia, de sus nietos y bisnietos, y de ese inmenso amor que siente por México: “les deseo a todos un futuro de paz, desarrollo, bienestar y prosperidad que merecen”, concluyó.

 

En la jornada de este viernes, el General de Ejército también honró la memoria de los seis cadetes muertos en la batalla de Chapul­tepec, quienes contaban apenas con edades de 13 a 16 años y murieron defendiendo a su país de la intervención norteamericana en 1847. Has­­ta el monumento a los “Niños Héroes”, ubicado en el parque La Mejorada, en el centro histórico de la urbe, acudió la delegación para depositar una ofrenda a nombre del pueblo de Cuba.

 

Al caer la noche en la ciudad blanca, epíteto con el que también se co­noce a Mérida, el Presidente cubano fue condecorado con la Orden Ge­neral Salvador Alvarado, distinción que reconoce los méritos, la conducta ejemplar, los servicios prestados a la humanidad y los actos relevantes realizados por personas que viven o visitan Yucatán.

 

Según expresó el gobernador del estado, Rolando Rodrigo Zapata, Raúl es merecedor de la medalla por el ejemplo que tanto él como su pueblo han brindado al mundo. Con ella, dijo, honramos su trayectoria pero también nos honramos todos los yucatecos.

 

Ante un entrañable auditorio, compuesto por amigos de la Isla, cubanos residentes aquí, autoridades mexicanas, legisladores, académicos, politólogos, hombres de ne­gocios, personalidades de la cultura y el deporte, el mandatario de la na­ción caribeña dijo que apreciaba y valoraba altamente la condecoración por ser un símbolo de la hermandad entre ambos pueblos.

 

Concluía así una jornada marcada —además de por una llovizna intermitente— por la reanimación de esos lazos cordiales que han unido desde hace siglos tierras tan cercanas como Cuba y México, a las que, al decir de Peña Nieto, el Caribe más que separarlas las une.

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