Despertar el talento del barrio

El pueblo pide a grito más actividades culturales, deportivas y recreativas. En las comunidades más apartadas de Jaruco, por ejemplo, se conoce que solamente una o dos veces al año como promedio, se logra materializar algún espectáculo artístico o un tope entre los aficionados al béisbol, el voleibol y otras disciplinas.

 

Reflexioné detenidamente sobre el asunto, luego de escuchar en la cuarta sesión ordinaria de la Asamblea del Poder Popular celebrada el 21 de noviembre en Jaruco la comparecencia de delegados, directivos y otros actores de la comunidad.

 

Uno de ellos se refirió al deterioro de los terrenos de pelota y de cómo esa situación es un freno al desarrollo y la formación de los peloteros en la base, garantía de un futuro más promisorio para el deporte nacional que ahora camina por la cornisa, en opinión de no pocos expertos en la materia.

 

En similar situación de precariedad se encuentran las instalaciones dedicadas a la recreación en Jaruco, sin contar cómo se ha perdido la esencia misma de las fiestas populares y cómo tienden a desaparecer del escenario local algunas de las más hermosas tradiciones de este pedacito de Cuba.

 

Pero más allá de la poca iniciativa y la deficiente gestión de quienes tienen la responsabilidad o el cargo social de organizar, planificar y velar por la calidad de tales eventos, pienso que esa culpa que vuela de un lado a otro adoptando nombres y cargos, es de mucha gente, es de todos, de nosotros mismos.

 

Si a los niños y jóvenes les atrae poco la pelota y se inclinan más por el fútbol; si conocen más a Lionel Messi que a Omar Linares, si dedican el tiempo libre a jugar en la computadora o simplemente lo desperdician en cosas triviales, ¿de quién es la culpa?

 

La familia y la escuela tienen una importante cuota de responsabilidad en el asunto. Pero el asunto lleva un análisis más profundo y hay que mirarse por dentro para analizar cómo se fomenta, se promueve el gusto estético y el amor por la cultura física en cada comunidad.

 

Se impone evaluar también cómo es el aprovechamiento de los instructores de arte en las escuelas, y qué hacen por iniciativa propia en sus barrios.

 

Debemos ir a la raíz de temas peliagudos como el éxodo de los profesores de Educación Física, y la calidad de la labor en y desde la Casa de la Cultura, el museo y la Biblioteca Pública.

 

En mi opinión pienso que la gente acostumbra en los últimos tiempos a vivir de la puerta hacia adentro desconociendo a los demás, a la manera “americana”, como se le suele llamar últimamente.

 

Estamos llamados a cambiar la mentalidad para transformar el escenario, los actores y la historia. En cualquier lugar yacen dormidos artistas de vocación y con talento, buenos improvisadores, bailarines, cantantes, artesanos. Sin mucho esfuerzo, pero con mucha dedicación se pueden descubrir y desarrollar las potencialidades deportivas desde los primeros años de la infancia.

 

Mire, si tenemos ese diamante en bruto tan cerca, pienso que aunque también es provechoso y necesario, no hay que construir un gran estadio o esperar la llegada de un grupo musical de primer nivel para vivir el arte y el deporte a plenitud.

 

El hoy es un regalo, por eso se le llama presente, alecciona un personaje de un filme infantil que le encanta a mi pequeño Alessandro. Pensando en ello y en todo lo bueno que pone al alance de nuestras manos el tiempo y la vida, le invito cambiar la perspectiva y obrar en pos de la espiritualidad colectiva.

 

Recuerde que, el logro no es de quienes se sientan a esperar a que pase, es sin dudas de quienes hacen que pase.