¿El Celular, amigo o enemigo?

En este siglo 21, más que el perro, ya el teléfono celular se ha convertido en el mejor amigo del hombre.

El móvil es un accesorio indispensable en nuestras vidas, porque además de llamar y enviar mensajes de texto, explotamos al máximo todas sus posibilidades.

Sin embargo, muy poco se habla de los daños que puede ocasionar el celular y no solo por el gasto monetario que implica mantener activa una línea, sino por los trastornos a la salud humana.

Un estudio presentado en Estados Unidos refiere que usar el teléfono celular constantemente durante el día puede afectar la fertilidad masculina.

Y con esta sentencia no se trata de alarmar a los usuarios, sino más bien alertarlos de los posibles daños a la salud.

El Centro de Medicina Reproductiva de Cleveland, Estados Unidos, realizó una investigación de gran envergadura en la que vinculó el uso del teléfono celular con alteraciones en la cantidad y calidad de los espermatozoides.

En esta ocasión se estudiaron 361 hombres con problemas de esterilidad divididos según la cantidad de horas que utilizaban diariamente el teléfono celular. La causa de esa alteración todavía permanece incierta, pero se ha asociado a un efecto directo de las ondas de radiofrecuencia electromagnéticas o un daño térmico en los espermatozoides por el incremento de la temperatura corporal, explican los científicos.

Los teléfonos celulares operan en una frecuencia entre 400 y 2000 megahertz, y emiten ondas imperceptibles de radiofrecuencia electromagnética, además las investigaciones indican que estas ondas causarían potencialmente daños a nivel de los sistemas nervioso, cardiovascular, endocrino y reproductor.

Recientemente, la Red de redes anunciaba que tras evaluar decenas de investigaciones, la Organización Mundial de la Salud informó que el celular podría causar un tipo de tumor cerebral.

Otros estudios demuestran que las ondas electromagnéticas de los teléfonos móviles causan alteraciones en el sueño, dificultades en la concentración, fatiga, dolor de cabeza y aumento de la presión arterial.

Sencillamente con solo salir a la calle y detenerse a observar por unos minutos a las personas, incluso niños, que pasan nos percatarnos que llevan su celular cerca de la pelvis o en los bolsillos del pantalón o short.

Ante esta revelación, los especialistas sugieren cambiar de lugar el teléfono móvil, utilizarlo en bolsos, mochilas o en estuches alejados de nuestro cuerpo, y sobre todo del corazón.

Sobre el tema volveremos, y aclaro, no se trata de ir en contra de la tecnología, sino más bien utilizarla adecuadamente, porque ante tantas noticias y advertencias, más vale prevenir...

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