Depende de usted

No podía dejar pasar estos días finales del año sin proponerle esta reflexión sobre un tema que ha sido reiterativo en los últimos tiempos y en todas partes: la indisciplina social. Asisto muy preocupada a un momento de la vida de los cubanos en que la gente hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere, porque sí, y ya.

 

Le voy a comentar dos hechos muy específicos que ilustran este reino de la anarquía en que vivimos. Como seguramente usted ha visto o escuchado, en la avenida 25 de Jaruco se construye un parque de estar, denominado de antemano por la mayoría; Parque de la Juventud.

 

Se trata de una de las obras que se materializan con el uno por ciento del presupuesto tributado por las entidades estatales a la administración municipal para el desarrollo de proyectos de diversa índole. Los trabajos están a cargo de una brigada de la gestión no estatal que llevó hasta el lugar dos tanques de metal para almacenar agua.

 

Resulta que al amanecer del viernes 18 de diciembre los constructores se llevaron la desagradable sorpresa que los depósitos ya no estaban allí. Todo parece indicar que se los llevaron en la noche o la madrugada sin que aparentemente nadie viera al ladrón o los ladrones.

 

Cuando lo supe no me asombré y eso me causó más tristeza que el hecho en sí mismo. Y es que, desafortunadamente, nos hemos acostumbrado a lidiar muy a menudo con situaciones de esa naturaleza, a tal punto que muchas veces ni siquiera las denunciamos o condenamos en el momento oportuno y de la mejor manera.

 

Como resultado del robo de los tanques en las obras del parque de estar de Jaruco, los hombres que allí trabajan deben cargar a cubos en las casas de los vecinos, el agua que necesitan, algo que se sumó a otros tropiezos que enfrenta el proyecto desde sus mismos inicios.

 

El otro tema que pongo en el tapete cuando está apunto de cerrar el 2015 es el cuidado de las tuberías que hoy están sobre las calles de Jaruco, como resultado de la rehabilitación de las redes interiores de la ciudad, una inversión que comenzó en noviembre.

 

Hace unos días un compañero de trabajo me comentaba que vio a un tractorista pasar por encima de una de esas tuberías de plástico ante el silencio y la indiferencia cómplice de muchos vecinos, y que al ver aquella situación reprendió al chofer.

 

Varias arterias de Jaruco están hoy patas arriba y asoman en ellas las nuevas redes que muy pronto llevarán un agua más sana y segura a los hogares de cientos de familias. Me pregunto entonces: por qué destruir lo que es de beneficio colectivo. A dónde fue a parar la conciencia de la gente, la civilidad, el respeto y el sentido de pertenencia.

 

El pueblo jaruqueño ha dado muestras en los últimos meses de su humanismo, solidaridad y bondad con los mismos trabajadores de Matanzas, Camaguey y la Isla de la Juventud que laboran en ese proyecto ingeniero hidráulico sin precedentes en el territorio.

 

Pienso, que nos solamente en esas buenas personas que son muchas por cierto, debe recaer hoy el deber y la responsabilidad de velar por el cuidado de los recursos que permanecen en las calles de Jaruco. También deben tomar cartas en el asunto con seriedad las autoridades del gobierno, la administración, recursos hidráulicos y las organizaciones políticas y de masas en los barrios.

 

De ese empeño común depende que la brigada de Rehabilitación de Obras Hidráulicas del centro del país retome en enero con entusiasmo y sin demoras el trabajo que quedó inconcluso y que no pocos esfuerzos costó hasta este punto del camino. La meta es convertir a Jaruco en el primer municipio de Mayabeque con una infraestructura hidráulica totalmente renovada y con agua abundante y buena para todo.

 

Materializar la idea depende también y sobre de usted. No olvide.

Videos


Artículos Relacionados