“Martí… entre jóvenes”

“Para Martí, como hombre que vislumbrara en forma tan palpable y urgida el futuro, la juventud era la clave de ese mañana, y por ello, debía ser objeto de todo el cuidado y amor.”


Estas son las primeras líneas que dedicó al Maestro el Doctor en Ciencias Filológicas cubano Salvador Arias García, en el libro “Carta a jóvenes”, publicado en 2009, por la Casa Editorial Abril.


Le comento que este ejemplar fue obsequiado a los jóvenes periodistas de esta emisora el 13 de marzo de dos mil 15, coincidiendo con el Día de la prensa cubana. Créame que no fue un simple regalo, porque cuando leí el libro de 147 páginas, comprendí la esencia de cada oración, de cada palabra dedicada por José Martí a otros jóvenes.


El libro “Carta a jóvenes”, regala a los lectores una ordenada cronología de 38 cartas de Martí que reflejan diferentes aristas de su vida como amigo, hermano, padre, tutor, político, militar y excepcional ser humano.


Entre las personas queridas por nuestro Apóstol y a las que él se refiere como amigos jóvenes figuran su hermana Amelia, su hijo José Martí y Zayas Bazán, Gonzalo de Quesada, Francisco y Máximo Gómez Toro, Melitina Azpeytía, Carmen Mantilla, María Mantilla, y a Carmen Miyares y sus hijos.


Cuando leemos las misivas que aparecen en el libro “Carta a jóvenes”, percibimos entre ese río de amor y pasión, un mensaje educativo y de preocupación por la nuevas generaciones.


Ejemplo es este fragmento de la carta que el Héroe Nacional le enviara a María Mantilla, el 2 de febrero de mil 895, a bordo del vapor Athos, y cito: “No tengas nunca miedo a sufrir. Sufrir bien, por algo que lo merezca, da juventud y hermosura”.


A Gonzalo de Quesada le dijo: “No tema, que la elocuencia nunca le falta al que escribe de la abundancia del corazón”.


Y en su estancia en Nueva York, el 28 de febrero de mil 883, el más Universal de los cubanos le dedica estas líneas a su hermana Amelia. “Y si la falta de todas esas buenas cualidades es lamentable en el hombre, en la mujer, que creemos urna y hogar natural de ellas, es abominable. Sé buena esposa.”


Le reitero leer el libro “Carta a jóvenes”, es acceder a otra de las tantas puertas abiertas que legó hasta nuestros días ese ser de pensamiento puro y transparente.


Me despido entonces, con la opinión del editor del libro, Gustavo Blanco Díaz. “Como de un baño de luz se sale al leer estas cartas. Una y otra vez volveremos a ellas pues están impregnadas de una sabiduría que trasciende cualquier momento presente, al estar escritas con las razones que da la abundancia del corazón”.

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