José Martí: Un hombre de todos los tiempos

Reconocido desde pequeño por su humanismo, el niño Martí nunca olvidó los abusos que vio en la zona de Hanábana, en Matanzas, de visita con su padre Don Mariano Martí a muy temprana edad.  


Tiempo después el joven José Julián Martí Pérez se sentía motivado por las ideas independentistas de varios cubanos de su generación. Con el comienzo de la Guerra de los Diez Años, da a conocer su actividad revolucionaria con publicaciones como el soneto Diez de Octubre y la revista, La Patria Libre, que contenía su poema dramático Abdala, que al decir del crítico Rine Leal “es un poema dramático de hondo sentido independentista, a pesar de la estratagema que el autor utiliza para alejarla en tiempo y espacio de la Cuba insurgente”.


Siendo adolescente fue llevado a prisión en las Canteras de San Lázaro por encontrar los españoles una carta firmada por él, dirigida a Carlos de Castro quien ingresara al Cuerpo de Voluntarios. En prisión el joven Martí de solo 17 años es dictado a realizar duros trabajos en los que sufrió en carne propia los abusos y atropellos que ejercía el régimen colonial sobre los cubanos de la época.  


Pero el encierro no limitó en el joven su inclinación por las ideas independentistas y emancipadoras. Por su mal estado de salud, y gestiones de su padre Don Mariano es trasladado hacia la antigua Isla de Pinos y finalmente trasladado a España. En Madrid como desterrado escribe un folleto bajo el título El presidio Político en Cuba, plasmando la realidad de la Cuba del siglo 19.


Luego de la Paz del Zanjón regresa a Cuba, pero es deportado nuevamente por sus ideas revolucionarias. Desde el exilio José Martí continúa su obra literaria y política, teniendo como primicia el proceso independentista cubano, fundó el Periódico Patria el 14 de marzo de 1892 y al mes siguiente, el 10 de abril vio la luz el Partido Revolucionario Cubano para unificar a los cubanos.


La obra literaria de José Martí y su faceta poética es a mi juicio un adelanto a su época. Su visión para prever el futuro sobre los peligros que representaba el naciente imperialismo norteamericano lo convirtió en un hombre con ansias liberadoras para toda la América, al decir del apóstol “De América soy hijo y a ella me debo”.   


En solo 42 años, José Martí se impuso a disímiles pruebas que le impuso la vida, fue un hombre que predicó con el ejemplo siempre, y demostró con su entrada en la guerra que no era uno más, que estaba dispuesto a morir por sus ideas, y al final cayó de cara al sol buscando lograr el gran objetivo de su vida la Independencia de Cuba.

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