Ronaldo Veitía, grande entre los grandes

Desde que tengo mi propia memoria deportiva me preguntaba siendo un niño como ese hombre obeso podría enseñar judo a las mujeres de la selección nacional, por entonces yo practicaba Karate-Do y me costaba en mi niñez aún más trabajo comprender aquello.

 

Aquel entrenador responde al nombre de Ronaldo Veitía, y con el decursar de los años comenzó mi admiración por él, por verlo en la esquina en cada combate, por esa actitud sus gestos y sus formas que al menos a mí se me parecen mucho a las de Alcides Sagarra, y aquel abrazo casi con la barriga que les daba a sus muchachas cuando devenidas en leonas arroyaban  a sus oponentes en el tatami.

 

No siempre en la vida y en el deporte, los resultados te dicen lo realmente grande que puedes llegar a ser, sin embargo a Ronaldo Veitía sus poco más de 30 años al frente del equipo femenino del judo cubano le dieron la grandeza deportiva y el reconocimiento y fama mundial, y un premio mayor aún, el respeto y la admiración de su pueblo y de aquellas que por décadas fueron como sus hijas.

 

Fuero 24 medallas olímpicas, de ellas 5 de oro, nueve de plata y 10 de bronce y 57 preseas en campeonatos mundiales allí fueron 16 oros, 14 platas y 27 bronce, y muchos lugares entre los diez primeros en cada competencia.

 

De su mano llegó Cuba al mapa mundial de Judo, codeándose de tú a tú con las potencias tradicionales y derrotándolas en muchas ocasiones, fueron muchos años de entrega dedicados al deporte cubano y a su judo, nunca se escuchó a alguna de sus muchachas verter un mal criterio de él.

 

Y sinceramente hemos sido muchos los que gracias a sus muchachas y su trabajo hemos hasta llorado de orgullo y alegría, televisor en frente, personalmente los Juegos de Barcelona y Atlanta y Londres dejaron huella.

 

Ronaldo Veitía se retiró del judo siendo el entrenador con más títulos de la historia de este deporte, forma parte del selecto grupo de los grandes entrenadores cubanos, donde junto a Alcides Sagarra, y Eugenio George copan el podio, en mi criterio de los mejores técnicos cubanos de todos los tiempos.

 

Se fue del deporte un grande, Ronaldo Veitía, pero nos deja la tranquilidad de saber que no se apartará, y que su consejo sabio cual Oráculo de Delfos, estará siempre ahí para guiar a las actuales y futuras generaciones, que disfrute muchos años junto a su familia y su pueblo el sabor inigualable de haber cumplido bien la obra de la vida, y que le siga dando hipones de sabiduría al judo cubano, que él dejó con su legado, entre los mejores del universo.

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