El mosquito y la cuerda floja

El virus del Zika causa una explosión mediática en el mundo al propagarse con rapidez en América Latina y afectar incluso a países desarrollados como Estados Unidos donde se detectó más de medio centenar de casos positivos.

 

Como se ha reiterado se trata de una enfermedad transmitida por el Aedes Aegypti y el Aedes Albopictus, dos especies de mosquitos que llegaron hace tiempo a Cuba y para quedarse, definitivamente.

 

En Jaruco se refuerzan las estrategias sanitarias adoptadas en el país desde hace más de tres décadas para reducir al mínimo la infestación por el vector y así cerrar el paso al dengue y al Zika.

 

¿Por qué preocupa y alarma el Zika si es menos letal que el dengue? El doctor Jorge González Aguiar, Vicedirector de Higiene y Epidemilogía en el municipio en sus reflexiones sobre el asunto subrayaba que se trata de un virus que pone en peligro la calidad de la descendencia humana.

 

Según estudios realizados en los últimos tres años el Zika puede atravesar la barrera placentaria y transmitirse de manera vertical de la madre al hijo no nato. Y la enfermedad conlleva en un por ciento elevado al nacimiento de niños con microcefalia, que en su mayoría no sobreviven.

 

Brasil ha sido el país que reportó el mayor número de casos con microcefalia asociada al virus, y quizás se hallan registrado en menor cantidad en otras naciones del continente, pero esos datos aún permanecen en la sombra.

 

Lejos de causar alarma, mi intención es la de alertar o más bien aconsejar. Para poner un cerco al Zika y al dengue, el primer paso es disminuir las poblaciones del vector a un nivel denominado como seguro por los epidemiólogos, quienes aseguran que el aedes está diseñado genéticamente para prevalecer.

 

Como se trata de un mosquito urbano de hábitos diurnos nunca sobran las precauciones. Así que el segundo paso es destruir concientemente sus reservorios en los hogares y las comunidades con el autofocal sistemático.

 

Depende de proyectos concretos con un alto costo financiero y de la conducta consecuente de cada individuo que el Zika o el dengue dejen de constituir una amenaza a la vida y la seguridad colectiva.

 

Pienso que hay que ir a la causa para evitar la consecuencia. Si el mosquito convive con nosotros es porque lo hemos permitido e incluso hemos sido bien eficientes en la creación de condiciones para que prolifere en nuestro entorno.

 

Le recuerdo que el bien más preciado es la vida y casi siempre aquilatamos su justo valor cuando la existencia de un ser querido o la nuestra se tambalea en una cuerda floja. Lo más prudente y sabio es hacer lo imposible para evitar esos momentos.

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