Presidente de la Cámara de Comercio de Cuba: las inversiones con respeto a la soberanía son convenientes

WASHINGTON— El día que se levanten las restricciones de Estados Unidos hacia Cuba habrá un importante flujo comercial y las inversiones norteamericanas serán convenientes en la medida que estén en concordancia con el interés nacional y la soberanía de la Isla.

 

Esa tesis la defiende el presidente de la Cá­mara de Comercio de Cuba, Orlando Her­nán­dez Guillén, quien realiza una visita de trabajo en Washington como parte de una delegación presidida por el ministro de Co­mercio Ex­terior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Mal­mierca.

 

La comitiva cubana, cuya agenda se ha visto trastocada por el mal clima de Washington, se reunirá hoy con empresarios y directivos de la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

 

Esta institución, que representa a más de tres millones de empresarios y es la mayor de su tipo en el mundo, lleva más de 15 años con pronunciamientos contrarios al bloqueo y durante los últimos meses ha promovido el proceso de reconocimiento de potencialidades entre los dos países, señala Guillén.

Este encuentro hará un balance de los avances que se han registrado y a la vez buscará identificar en dónde están los principales obstáculos pa­ra continuar, añade el funcionario cubano.

 

Guillén refiere que hay un gran número de hombres de negocios y ejecutivos norteamericanos que son conscientes de las potencialidades del mercado cubano, por las características del país y las condiciones que se han ido creando desde el propio triunfo revolucionario: la estabilidad, la preparación profesional y avances en sectores claves.

 

Han investigado las posibilidades y aprecian oportunidades en sectores como el turismo, la industria farmacéutica, sectores de ener­gía, la prospección petrolera, entre otros.

 

“Estados Unidos es el mercado natural pa­ra nuestro país”, indica, tanto para las importaciones de productos en los que las compañías norteamericanas son líderes y que han estado vedados para Cuba, como para las exportaciones de productos nacionales que encuentran su mayor nicho en el territorio vecino.

 

Cita como ejemplo que antes de la firma de la Ley Torricelli en 1992, Cuba comerciaba por más de 700 millones de dólares con compañías norteamericanas de terceros países. “Hoy ese po­tencial debiera ser mayor”.

 

Según Guillén, las empresas estadounidenses están aún en una etapa de exploración y podrán dar los siguientes pasos a medida que se eliminen las restricciones que todavía es­tán vigentes, un campo en el que el Eje­cu­tivo conserva importantes facultades aunque el Congreso tiene la última palabra.

 

Destacan en ese sentido la reciente aprobación de una licencia por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) a la em­presa Cleber LLC, que busca instalarse en la Zona Especial de Desarrollo Mariel. “Es un primer paso pero estamos positivamente motivados y esperamos que se convierta en un referente”.

El Presidente de la Cámara de Comercio cubana no duda de que el día que se levante el bloqueo habrá un flujo comercial intenso a través  del Estrecho de la Florida y descarta las preocupaciones de un impacto negativo para la Isla.

 

Los cambios que se han introducido en el país, especialmente la Ley de Inversión Ex­tranjera, no significan que se esté renunciando a analizar cada uno de los casos para que estén en consonancia con el interés nacional y respeten su soberanía. “Esas serán las mismas condiciones que estarán presentes cuando los norteamericanos vayan a invertir”.

 

Además, sostiene que Cuba mantendrá una diversificación y no le dará la espalda a los países donde han estado sus principales fuentes de abastecimiento, ya sea en América La­tina, Asia o Europa.
Autor: Sergio Alejandro Gómez, enviado especial | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.