Agresión a la estatua del apóstol, agresión al pueblo de Cuba

Durante la primera mitad del siglo XX, Cuba fue algo así como el cuarto de desahogo de Estados Unidos, todos los experimentos económicos, mecanismos de dominación, corrupción política, manipulación se hacían en cuba al antojo de los gobiernos de la Casa Blanca y bajo el beneplácito de los presidentes tipo marionetas que tenía nuestro país.

Fue hasta el 1959 que como dice la popular canción, "...llegó el Comandante y mandó a parar" que cuba no fue libre por primera vez.

 

Pero cuando aún las cadenas imperialistas hacían a su antojo en mi país, entre tantos hechos bochornosos de aquella época, el 11 de marzo de 1949 se produjo un acto atroz, bajo y ruin, un ultraje a todos los cubanos dignos, fue la profanación de la estatua de José Martí Pérez, Héroe Nacional de Cuba, ubicada en el Parque central de la capital.

 

El hecho lo protagonizaron un grupo de marines norteamericanos de las dotaciones de los barreminas Rodman, Hobson y Jeffers; el portaaviones Palau y el remolcador Papago, pertenecientes a la Marina de los Estados Unidos, que se encontraban en el Puerto de La Habana.

Resulta que tres tripulantes del Rodman, el sargento Herbert Dave White y los marineros George Jacob Wagner y Richard Choingsby, comenzaron a trepar por el monumento al Apóstol. Solo Choingsby logró encaramarse sobre los hombros de la estatua. Sus dos compañeros, al verlo en la cima, lo ovacionaron como a un héroe.

 

El pueblo al ver lo que sucedía se acercó al lugar y comenzó a protestar airadamente y entonces la discusión fue subiendo el tono y Choingsby orinó todo y a todos y ahí comenzó a llover piedras para los marines. Los hubieran linchado si no es por la policía tan corrupta como sus gobernantes que lo que hizo fue golpear a su propio pueblo.

 

Al día siguiente la habana era un hervidero, los jóvenes, principalmente los de la FEU y el pueblo en general se congregaron en masa frente al monumento a Martí y de pronto una voz, para la embajada norteamericana.

Por entonces la Embajada Yanki, se encontraba en un edificio que se llamaba Horter, en Obispo y Oficios, los jóvenes entre los que se encontraba Fidel Castro le cayeron a piedras a la Embajada ante la mirada atónita del embajador Robert Butler.

 

Hasta donde hubiera ido a parar la cosa no se sabe. El terrible sicario asesino Santiago salas Cañizares, llegó al lugar con un grupo de patrullas y policías y mandó a dar golpes a los jóvenes quienes se enfrentaron a ellos con valentía.

 

Mas allá de que la armada norteamericana partió de La Habana el mismo día doce y que de los tres profanadores sólo Richard Choingsby fue condenado a 15 días de confinamiento en su buque los hechos ocurridos demostraron la dignidad del pueblo cubano, que desbarató la corona de flores enviada al monumento por el embajador yanqui, y demostró el servilismo y la crueldad de los gobiernos cubanos de la época.

 

Algo quedó claro aquel 11 de marzo de 1949, quien se mete con José Martí, ataca a Cuba entera y sus hombres dignos que siempre, absolutamente siempre serán la inmensa mayoría.

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