La República cordial

Categoría: Especiales
Publicado el Miércoles, 24 Febrero 2016 02:36
Escrito por Angel Riverón riveron@cmbt.icrt.cu
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Para los cubanos el 24 de febrero no es un día más del calendario, la fecha marcó el reinicio de las luchas de nuestro pueblo por lograr su independencia de España en 1895. En ello mucho tuvieron que ver grandes hombres, como José Martí, Máximo Gómez, Juan Gualberto Gómez, y Antonio Maceo entre otros.

 

La guerra necesaria, así la llamó el apóstol, debía ser y rápida bien organizada y eficaz, para no dar tregua a un enemigo mucho más peligroso que la decadente España, Estados Unidos, que con un apetito voraz comenzaba a afincarse como potencia imperialista, gran visión del Maestro.

 

Cuba vivía una efervescencia revolucionaria, tras el fracaso de la guerra de los Diez Años o de 1868, y luego del fracaso de la llamada Guerra Chiquita, los patriotas cubanos buscaban una lucha definitiva que expulsara para siempre a la metrópolis española.

 

Juan Gualberto Gómez le envía a José Martí un mensaje en clave: “giros aceptados” que confirmaba el alzamiento contra España. El domingo 24 de febrero en medio de los carnavales en Oriente se cumpliría la promesa hecha por Antonio Maceo en Baraguá, en Cuba se volvería a cargar al machete contra el dominio colonial español.


La gesta comenzó en la mañana del 24 en diferentes lugares de la Isla y se le incorporaron después sus grandes generales. La invasión de Oriente a Occidente fue un éxito y bien pronto el gobierno norteamericano comprendió que Cuba se le iba de las manos.


José Martí cayó en combate el 19 de mayo del propio año 1895 y Maceo el 7 de diciembre del año siguiente, pero a pesar de las bajas insustituibles, el Ejército Libertador tenía en jaque a España, a la que podría hacer rendir en poco tiempo ante el empuje mambí.


Estados Unidos buscó la forma de intervenir en el conflicto y para ello recurrió a uno de los engaños más sensacionales de la época, la autovoladura del acorazado Maine, un buque militar recalado en la Bahía de La Habana. La gran prensa norteamericana en tiempo record concientizó al pueblo con la justa causa cubana e intervino militarmente en Cuba luego de declararle la guerra a España.


La Guerra de 1895, dignamente peleada por los cubanos, no trajo la tan añorada independencia y soberanía que desde 1868 se buscaba. La intervención estadounidense aparentemente duró hasta el 20 de mayo de 1902 cuando se entristecieron los cubanos vivos y muertos al cambiar de dueño, pasamos a ser una neocolonia de Estados Unidos.


La verdadera y única independencia de Cuba se alcanzó el 1 de enero de 1959 y eso debe quedar bien claro para los que lo duden. Somos un país libre e independiente, fiel a nuestra historia, e inclaudicable ante cualquier amenaza. El legado de Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Máximo Gómez, Antonio Maceo, Juan Gualberto Gómez, José Martí y muchísimos otros, vive en cada nueva generación de cubanos.


La Guerra del 1895 no sólo reinició la lucha armada, también demostró la capacidad de los cubanos para alcanzar sus objetivos y dejó latente el deseo de lograr la verdadera República cordial, tal y como la soñó Martí.