Jóvenes en la lucha revolucionaria (I)

Sobre algunos de aquellos muchachos, casi niños, que participaron con un gran peso en las luchas revolucionarias por la libertad de Cuba contra la dictadura de Fulgencio Batista y dejaron al igual que las mujeres su huella en la historia patria vale bien la pena evocar el recuerdo.

 

Gabriel Gil

Para comenzar a reconocer el papel desempeñado en las luchas revolucionarias de la década de 1950 del siglo pasado en Cuba, mencionaremos el nombre de un jaruqueño recientemente fallecido, Gabriel Gil Alfonso.

Gabriel, hijo ilustre de este municipio, fue un guajirito sencillo y pobre pero amante de la justicia, él y sus once hermanos pasaron hambre y necesidades por lo dura de la época en que vivió su niñez, solo pudo estudiar hasta el tercer grado y luego comenzó a trabajar para ayudar a la familia.

 

Ya viviendo en La Habana, trabajó en muchas cosas. Para 1948 se integra al Partido Ortodoxo de Eduardo Chibás, allí conoció a Fidel de quien se hizo amigo. Cuando Fulgencio Batista dio el golpe de estado el 10 de marzo de 1952, Gabriel Gil fue de los primeros en personarse en la Universidad de la Habana y solicitar luchar contra el golpe con armas si era preciso.

 

Por orden de Fidel Castro, este guajiro de Jaruco organiza una célula del Movimiento 26 de Julio en Lawton y tuvo bajo su mando a 12 hombres de los cuales 8 participaron luego en el Asalto al Moncada, donde seis de ellos perdieran la vida.

 

Se batió en el Moncada y fue con la frente alta al Presidio y vino en el Granma a ser libre o mártir, y vio a su Cuba libre, dicha que no tuvieron muchos de sus compañeros.

 

Gabriel Gil fue fundador del partido Comunista de Cuba y delegado a su Primer Congreso, desempeño siempre con buenos resultados, distintos cargos políticos y administrativos y recibió varias distinciones y condecoraciones por su abnegada labor al servicio de la Patria.

 

A Gil lo sorprendió la muerte el pasado seis de diciembre a los 89 años pero este hijo ilustre de Jaruco permanece vivo en el recuerdo de los cubanos que como el siempre están dispuestos a luchar por la justicia. Su ejemplo es el mejor legado que se puede dejar, y seguirlo ahora es nuestro deber.

 

José Madera Fernández

Otro valeroso joven fue José Madera Fernández, "Martillo", como le decían sus compañeros, el tenía 17 años cuando los sucesos del Moncada.


Tras el fracaso del asalto al Moncada Madera Fernández, logró escapar junto a otros tres revolucionarios, Raúl de Aguiar, Andrés Valdés y Armando Valle, llegaron hasta la casa de Los Castro Ruz en Birán y Ramón Castro les dio ropas y dinero para que pudieran regresar a La Habana pero fueron apresados en Alto Cedro y trasladados a Santiago de Cuba, con escala en Palma Soriano.


Los cuatro fueron asesinados la madrugada del 29 de julio por esbirros de la tiranía, pero no les pudieron sacar ni una sola palabra, ellos prefirieron la muerte antes de convertirse en traidores.

 

Giraldo Córdova Cardín
Giraldo Córdova Cardín, fue otro de aquellos hombres firmes que sufrió la muerte tras los sucesos del Moncada, desde muy temprano tuvo que comenzar a trabajar. Ya a los 12 años Giraldo Córdova Cardín laboraba en la refinería "Fontecha" y después en la ruta 20, junto con su padre Leonardo, con quien siempre tuvo una bella amistad.


Desde muy joven mostró una gran apego por el boxeo, y demostró tener cualidades y buena pegada, Giraldo sólo pudo celebrar seis combates oficiales en su corta vida como pugilista, obteniendo cinco victorias y un empate.


Joven de firme formación revolucionaria, vinculado al Partido Ortodoxo, y fiel seguidor de las ideas de José Martí, Córdova Cardín cayó aquel histórico 26 de julio de 1953, en Santiago de Cuba, muerto durante el Asalto al Cuartel Moncada, así fue el joven que cambió los guantes de boxeo por un fusil para defender a su patria.
El movimiento deportivo cubano le rinde homenaje año tras año al mártir con la celebración del Torneo Giraldo Córdoba Cardín de Boxeo, que se celebra en La Habana desde hace varias décadas.

 

Hermanos Saíz
"No tenemos más que nuestras vidas, avaladas con la honradez de un pensamiento justo y una obra inmensa por realizar y como ofrenda de devoción y desprendimiento hemos depositado en los brazos de la Revolución Cubana —justa, grande, renovadora, honrada, socialista— sin más esperanzas que ver algún día cumplidos estos sueños que hoy en plena juventud y calor de lucha, llevamos a estas cuartillas" Estas sentidas palabras pertenecen a Luis Saíz Montes de Oca quien junto a su hermano Sergio, fueron dos bastiones de la lucha revolucionaria en su natal Pinar del Río.


Luis Saíz Montes de Oca comenzó su trayectoria revolucionaria desde que entró al Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río, donde fue elegido vicepresidente de la Asociación de Estudiantes de San Juan y Martínez en el curso 1953-1954, este último año comienza a publicar sus primeros cuentos y poemas y deviene orador en actos políticos y publica varios artículos en la prensa local, y comienza a desarrollar distintas actividades revolucionarias.


Sergio, el menor de los Saíz Montes de Oca, por su parte manifestó desde muy joven sus ideas políticas, participó en cada huelga, protesta o acto político, creó junto a otros compañeros una escuela nocturna donde se impartía derecho constitucional, y se enseñaban las ideas de José Martí.


Si su hermano Luis era el coordinador municipal del movimiento 26 de julio él era el Jefe de acción y Sabotaje, y desde su cargo protagonizó numerosas acciones.


El 13 de agosto de 1957 ambos jóvenes fueron asesinados por un esbirro de la tiranía de Fulgencio Batista. Ellos se encontraban preparando un grupo de actividades para conmemorar el cumpleaños de Fidel y fueron asesinados a sangre fría sin oportunidad de reacción.


Momentos antes de salir de su casa le habían dicho a su madre: "No temas, algún día te sentirás orgullosa de nosotros".
Su sentencia se cumplió y hoy día el pueblo cubano se siente orgulloso de los hermanos Saíz Montes de Oca, por estos días fue clausurado en La Habana el segundo Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, que agrupa a jóvenes creadores de todo el país, en honor perpetuo a la memoria de estos jóvenes que durante su corta vida hicieron que cada minuto rindiera el fruto necesario para luchar y hacer el bien a los demás.


Jóvenes cubanos como ellos nos enseñaron y pusieron en práctica la máxima de maceo, la libertad se conquista con el filo del machete. 

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