Jóvenes en la lucha revolucionaria (II)

Marcelo Salado Lastra, fue un joven de carácter apasionante, sencillo, emprendedor, jovial, y aficionado a los deportes sobretodo a la natación, su talento quedó demostrado en 1956 cuando fue proclamado campeón nacional de pesca submarina.

 

Salado, nació en Caibarién, actual provincia de Villa Clara, el 21 de mayo de 1927, concluyó dos años de bachillerato en su pueblo natal y comenzó a trabajar. Pero no dejó los estudios, hizo cursos emergentes para profesor de Educación Física en su provincia, Santiago de Cuba y La Habana, y adquirió los créditos suficientes para obtener el título que entonces expedía el Ministerio de Educación.
Estando en prisión en el Castillo del Príncipe, Marcelo Salado conoce a Faustino Pérez, jefe de del Movimiento 26 de julio en el país, y se integra al movimiento.


Sobresalió muy rápido por sus acciones en la lucha clandestina. Intervino en las principales gestas realizadas en la capital como la noche de las cien bombas. Participó en el secuestro del argentino campeón mundial de Formula Uno, Juan Manuel Fangio, cuando este se encontraba en La Habana para realizar una carrera.
La grandeza y la sencillez de Marcelo Salado se pueden ver en estos dos fragmentos de cartas: En una de sus últimas cartas a su padre Marcelo escribe: "¿Hasta cuándo soportará Cuba sobre sus hombros la pesada carga de la bestia que se enriquece mientras se baña en la sangre cubana?
No te aflijas por mí o Pedro –refiriéndose a su hermano menor- que nos sentimos felices del rol histórico que nos ha tocado vivir". Solo se es feliz llenando un espacio en la historia, cuando estamos cumpliendo con nuestro deber". Confío que alguna vez cese el abuso del norteño soberbio... entonces valdrá la pena vivir en Cuba y estaremos más orgullosos de ser cubanos".


A su sobrino pequeño le dice en otra misiva: "Aunque veas a tus tíos empuñando las armas para defender los derechos de los cubanos a ser libres, no vayas a confundirte y pensar que solo se defiende a Cuba con las armas en la mano... tú debes luchar por el bien de Cuba estudiando mucho, aprendiendo de Martí, respetando tu bandera y haciéndola respetar, la única, la de la estrella solitaria... Son más útiles al país los hombres honrados y cultos que todos los soldados del mundo juntos, por eso soy maestro y aspiro a ir corriendo a ocupar mi puesto en la escuela cuando suene el último tiro de la liberación".


Marcelo Salado murió asesinado el 9 de abril de 1957 cuando caminaba por una calle tras la huelga general, fue reconocido por un traidor que luego vino en la invasión mercenaria de Playa Girón y fue condenado a muerte.
Julito Díaz fue uno de los jóvenes que recibió instrucción militar con vistas al asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba.

 

Siempre en primera fila de combate, es hecho prisionero al fracasar el asalto al Moncada, fue torturado pero escapó al asesinato, suerte que corrieron muchos de sus compañeros de lucha. Julito es destinado al Reclusorio nacional o Presidio de Isla de Pinos, el 12 de octubre fue trasladado hasta allí por aviones DC-3 del ejército junto a sus muchos de sus compañeros.

 

Fue un expedicionario del yate Granma y sobrevivió a la sorpresa de Alegría de Pío, fue un destacado guerrillero que participó activamente en diversos combates como en el ataque al cuartel de La Plata, la primera victoria del Ejército Rebelde, el de Arroyo del infierno y estuvo presente en el combate de Altos de Espinosa.
Julito Díaz era ya teniente de una escuadra del pelotón comandado por el capitán Raúl Castro, era el 28 de mayo de 1958 cuando comenzó el combate de El Uvero, poco tiempo después de iniciadas las acciones bélicas recibió un mortal disparo en la cabeza que segó su vida. Sus restos mortales descansan en el Mausoleo a los Mártires de Artemisa.

 

Josué País García
Otro valeroso joven que marcó pautas en la lucha de liberación nacional fue Josué País García, que fu mucho más que el hermano de Frank.
El 7 de diciembre de 1953, con 15 años se convirtió en líder de una manifestación en conmemoración a la muerte de Antonio Maceo y se llevó unos cuantos palazos de los policías.

 

Cuando Frank País organizó la Acción Revolucionaria Oriental (ARO) para luchar contra la tiranía de Fulgencio Batista, lógicamente, entre sus fundadores se halló Josué. Al joven lo sorprendieron en 1954 pintando un muro con consignas de ¡Abajo Batista! Fue conducido a una estación de policía, lo sometieron a un intenso interrogatorio, lo colgaron por los pies, y le dieron uno golpes, a pesar de que solo tenía apenas 16 años, pero no delató a sus compañeros: "Fui yo, más nadie que yo..., repitió sin cesar, hasta que fue puesto en libertad.

El 30 de junio de 1957 fue capturado por los esbirros del asesino Rolando Masferrer, a Josué lo montaron herido, en un "jeep" de la marina. Estaba vivo, luego en el trayecto hasta el Hospital, recibió un tiro de gracia en la sien. Afirman varios testigos que antes de ser asesinado se escuchó su voz que gritaba: ¡Viva la Revolución! ¡Viva Fidel!

 

Juan Manuel Márquez
"No abandonaremos nuestra pluma mientras no obtengamos la realización del programa revolucionario que nos impusimos al principio de la lucha, a no ser que la esterilidad de la misma nos demuestre la necesidad de medios de acción más radicales" Estas palabras aparecieron en el diario Catapulta y fueron escritas por el director del mismo, Juan Manuel Márquez Rodríguez, en 1933.


Tal vez no se hable mucho de él, pero tan valioso, integral, valiente y leal era que Fidel lo nombró el segundo hombre de la expedicón del Granma, o lo que es lo mismo el segundo hombre de la Revolución.
El 5 de diciembre en Alegría de Pío, los 82 expedicionarios del Granma fueron sorprendidos por el ejército de Batista, Juan Manuel Márquez cubrió, hasta gastar sus municiones, el escape de sus compañeros en una actitud grandiosa.

 

Perdido, solo, y sin balas, comenzó su huída por los montes hasta que totalmente exhausto fue detenido en día 15 por una tropa batistiana en las inmediaciones de la finca La Norma, perteneciente hoy al poblado de Media Luna. Allí fue brutalmente asesinado este valeroso joven.

Juan Manuel Márquez Rodríguez, fue un hombre de esos pocos que viven siempre de acuerdo a su pensamiento, un orador tenaz y un buen soldado, fue otro joven cubano que recorrió los caminos del 26 de julio en busca de la libertad definitiva.

 

Sirvan estos trabajos para honrar la memoria de nuestros hombres y mujeres cuyo legado para nuestros hijos es el ejemplo y el culto a la virtud y la libertad.

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