13 de marzo: El día que conocí a un héroe

El 13 de marzo se convirtió en un día histórico para mí desde hace años, primero en la escuela me enseñaron como el gran José Antonio dirigió el Ataque a Palacio Presidencial y la Toma de Radio Reloj en 1957, luego lo fue por el aniversario de Radio Jaruco, esta emisora que es mi casa, pero hace justo un año lo fue aún más, porque el 13 de marzo de 2015 conocí a un héroe de verdad, de carne y hueso, y de ejemplo sin dimensiones.

 

Hace un año aquí en Radio Jaruco se paró ante mí un hombre de esos de los que se han escrito libros, hecho documentales y quizá pronto hasta una película, pero de lo que estoy seguro es que nada de lo que se haga sobre este héroe, al que disfruté como buen cubano que soy, podrá recoger su grandeza.

 

Siempre escuché o leí que los héroes son valientes, altruistas, honestos, decididos, leales, y que jamás traicionan sus ideas por duras que sean las circunstancias, y que como todos los héroes están siempre prestos a sacrificar su vida por el bienestar de los demás, por el bienestar del mundo entero, hecho que los engrandece y ennoblece mucho más.

 

Pues bien ese héroe que conocí es así, cumplió y sigue haciéndolo con todo esto, estuvo en peligro, se sacrificó poniendo en un segundo plano su familia y sus amigos, su vida privada, luchó muy duro para conseguir paz, y un mundo mejor para su gente y la humanidad, y estuvo en peligro más de una vez.

 

Su vida estuvo en manos despiadadas, crueles, asesinas, torturadoras, y que siempre lo conminaron a la rendición, a claudicar, a traicionar y echar por tierras sus principios bajo amenaza seria de muerte, de cárcel perpetua. Este héroe del que les habló nunca se dejó derrotar y en manos enemigas se hizo cada día más fuerte, y nunca perdió la fe y la esperanza. Nuca dejó de luchar.


Este hombre de carne y hueso y un corazón tan grande  y noble, luchó junto a sus hermanos y venció, hermanos de lucha héroes como él, a los que aún espero conocer y estrecharles su mano derecha, y mirarlos como lo miré a él de frente y orgulloso, con los ojos humedecidos por tanta grandeza y sencillez al mismo tiempo.

 

Sí, amigos, el 13 de marzo de 2015 quedó y quedará grabado en mí como un día de grandes acontecimientos, fue ese día que tuve ante mí a uno de los hombres más grandes de la historia contemporánea cubana, a un hombre a la altura de nuestros grandes héroes, él siempre fue quien más en peligro estuvo, con él se fue más severo, y todo ese odio que le volcaron encima durante más de una década, él, con su espíritu inquebrantable lo transformó en amor para entregarlo a su gente el día en que su pies volvieran a pisar suelo cubano, amor para abrazar a su amante esposa, y en amor para su familia y su pueblo.

 

Mirándolo y conversando con él me preguntaba como se puede ser tan grande y a la vez tan sencillo, tan natural, actuar como si no se hubiera hecho nada extraordinario, y recodé que la grandeza y el ser un héroe, van más allá de uno mismo, y que ellos, los héroes, no se ven a sí mismo como tal.

 

Este héroe cubano que no se ve así, ríe y comparte con el pueblo, con la gente te mira a los ojos, y da la cara, siempre la dio, y yo tuve la oportunidad de conocerlo hace un año, de hablarle y de escucharlo, y de convencerme ante ahombres así que un mundo mejor es posible sobre todo si hubieran más como él, dispuestos a luchar hasta el fin por defender un sueño de paz para todos, por eso nunca, absolutamente nunca, olvidaré el 13 de marzo de 2015; pues fue aquí en mi amada Radio Jaruco donde conocí a un héroe de los pies a la cabeza, cuyo nombre es historia viva de la patria y cuyas hazañas aún están por aumentar, su nombre es Cuba, como el mismo dijo una vez, pero el mundo lo conoce como Gerardo Hernández Nordelo.

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